Logo La República

Lunes, 19 de agosto de 2019



EDITORIAL


No más demoras

| Miércoles 22 septiembre, 2010




Se debe producir, sin demoras, más energía hidroeléctrica y evitar así la posibilidad de tener que hacerlo nuevamente, en alguna medida, mediante combustibles fósiles

No más demoras

Mayor desarrollo significa mayor demanda de energía eléctrica. Si queremos continuar debemos generar más, sin ninguna demora y esta debe ser limpia.
En esta materia Costa Rica necesita acciones inmediatas que guarden coherencia con lo que se pregona al mundo en cuanto a nuestra vocación para cuidar de la naturaleza y basar nuestro desarrollo en la sostenibilidad.
Sobre esto es necesario insistir porque, además, se cuenta con la materia prima suficiente para producir energía hidroeléctrica, algo en lo cual el país ha sido eficiente históricamente. En realidad deberíamos estar exportando excedentes.
Sin embargo, este medio alertaba en su portada del lunes anterior que la quema de combustibles para electricidad había crecido un 88%. La situación se presentó porque iniciada la recuperación, luego de la crisis económica, aumentó la demanda y porque la llegada tardía este año del invierno (aunque ahora sea de grandes precipitaciones) provocó una disminución en los caudales de las plantas hidroeléctricas obligando al ICE a generar energía a partir de combustibles fósiles.
Pero Costa Rica no debería estar ante esta situación, que encarece los costos y contamina, tomando en cuenta que toda la energía que el país requiere podría ser producida en forma limpia. Lograrlo es una decisión política al igual que lo fue la de impedir al ICE en otro momento continuar sus planes en ese sentido.
Más allá de lo que se resuelva cuando se defina el futuro de la generación eléctrica en el país a partir de nueva legislación, se debe actuar ya con rapidez y eficiencia para que el ICE pueda producir más energía hidroeléctrica y evitar así la posibilidad de tener que hacerlo nuevamente en alguna medida mediante combustibles, con su lógica subida en los costos de generación y en las facturas de los consumidores después.
Por otra parte, deben continuar los proyectos, tanto públicos como privados de generación de energía proveniente de diversas fuentes limpias, que constituyen una base para el aporte nacional a la totalidad de la producción necesaria.