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Lo que no se hizo a tiempo ya no tiene solución. Pero reflexionar en ello sí es muy útil para no seguir por ese camino de cortoplacismo e improvisación


No más cortoplacismo e improvisación


Una historia positiva. Un joven se va a Estados Unidos para estudiar actuación, siguiendo una fuerte vocación. Al regresar a Costa Rica se enfrenta con que aquí no hay trabajo para él. Sin embargo, su carácter le permite no desanimarse y encontrar las formas de salir a flote.
Pero no siempre las historias acaban así.
¿Cuántos de nuestros jóvenes tendrán la posibilidad de replicar lo hecho por el de nuestra historia positiva, publicada el sábado anterior?
¿Por qué no se les dijo a nuestros jóvenes estudiantes lo que les esperaba cuando la apertura comercial trajera al país capitales del exterior interesados en invertir aquí en ciertos nichos de negocios?
Esas inversiones, desde luego, abrieron brillantes posibilidades para algunos grupos empresariales y a ciertos costarricenses que tenían las condiciones y se adaptaban a las circunstancias para aprovechar los trabajos que les ofrecieran.
Ese es el caso de los que se incorporaron al sector turismo, por el que apostó fuertemente Costa Rica, muchos de los cuales consiguieron puestos de mucamas o saloneros, pero algunos otros trabajos de mayor calidad, además de ciertos encadenamientos que se dieron con microempresas.
Sin embargo los inversionistas, como se sabía, vendrían interesados en ciertos nichos del mercado que se abría como el de las telecomunicaciones y demás tecnologías, call center y otros.
Se produciría entonces un cambio importante para los jóvenes estudiantes o recién graduados. Lo que antes había sido la posibilidad de seguir una vocación, hoy de repente les exigía cambiar eso por una carrera que se acoplara eficientemente a los requerimientos del mercado.
Si esa era la realidad, y había que enfrentarla… ¿por qué no preparar a los jóvenes oportunamente? ¿Por qué no hablarles de lo que en realidad sería su futuro desde hace ocho o diez años cuando cobró impulso la apertura comercial?
Tenemos pues, un serio rezago no solo en infraestructura, sino también en educación (y por cierto, así mismo en salud). Tenemos retraso en lo más valioso para contar con una fuerza laboral sana, bien preparada, innovadora y productiva.
Lo que no se hizo a tiempo ya no tiene solución. Pero reflexionar en ello sí es muy útil para no seguir por ese camino de cortoplacismo e improvisación.
Errores por acción o inacción que ahora afectan negativamente al mercado laboral (empleadores y aspirantes a empleo).

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