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Sábado, 17 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


No darle dinero al borracho…

Federico Malavassi | Miércoles 16 diciembre, 2015


Hay que ponerle coto a la irresponsabilidad, recortar el gasto y negarse a aprobar más impuestos

No darle dinero al borracho…

Hay borrachos de todo tipo. Dan pereza, son irresponsables, no cumplen sus ofrecimientos y buena parte de ellos se conducen como sociópatas. Gastan el dinero irresponsablemente y causan mucho daño. Algunos son enfermos… pero siempre causan daño.
Es inaceptable darles dinero cuando lo piden (enfermos o no). Harán mal uso de él y pronto vendrán por más. No se puede alcahuetear este tipo de conducta.
El Estado costarricense está igual que un borracho. ¡Quiere más y más dinero y siempre dice que va a arreglar los problemas que tiene! No se le puede dar más, salvo que lo se quiera sea alentar el vicio.
Entiendo que al PLN le gusta un Estado grande y gastón, sé que hasta lo justifican ideológicamente. Sin embargo, la irresponsabilidad de manejar inconstitucionalmente los temas presupuestarios no puede justificarse en otra ideología que la del irrespeto a los principios básicos.
Por tal motivo, es nuestro deber ciudadano instar a todas las fracciones legislativas a no darle más dinero al borracho (al Estado), porque es evidente que está haciendo mal uso de él. La pobreza aumenta, el despilfarro está a la orden del día y, además, el PLN está obsecuente con este mal uso de fondos públicos.
Ahora sus partidarios han salido a negar (mala paternidad) los daños que sus gobiernos han hecho a la economía pública (empleomanía y conducta dispendiosa), pero están dispuestos a alcahuetearle los altos presupuestos y a alimentarle la angurria a esta Administración.
Esto es complicidad mutua y todo el que le dé más dinero al borracho es corresponsable de los daños y el sufrimiento que se cause.
El Estado se ha creado para servir a la sociedad y no al revés. El borracho solo piensa en sus necesidades y no se percata del daño que hace, del desperdicio de los recursos ajenos y, por supuesto, ni siquiera pone atención al esfuerzo que hace la gente para ganarse honradamente el dinero. Lo gasta en su vicio y punto.
Si se le aprueban más gastos y más ingresos (tributos) al Estado costarricense, será imposible racionalizar su conducta, rayana en la ilegalidad absoluta.
La Administración actual no ha tomado en serio la crisis fiscal en que se embarcó. No ha entendido el daño que ha hecho a los costarricenses de “a pie”, los que la tienen que pulsear todos los días, los que no gozan de gollerías, los que no gozan de privilegios, los que no tienen pensión de privilegio sino que deben pellejearla con su tiempo y esfuerzo. La Administración actual ha creído hacer una gracia con el exagerado aumento del gasto público. Hizo algunos anuncios contra la corrupción pero, a final de cuentas, ha mantenido un gasto público exagerado e inútil.
La única manera de rescatar al borracho y hacerle tomar conciencia es frenarle el gasto irresponsable. Por hecho hay que ponerle coto a la irresponsabilidad, recortar el gasto y negarse a aprobar más impuestos.

Federico Malavassi