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Miércoles 17 Diciembre, 2008

No hay regreso a Guerra Fría


Varios artículos publicados recientemente sugieren que el mundo está en vías de regresar a la Guerra Fría.
No hay tal, las épocas históricas son distintas y no se repiten las condiciones estructurales de la sociedad internacional de aquella época ya superada.
La Guerra Fría nació al término de la Segunda Guerra Mundial con la conformación de un mundo bipolar nuevo, regido por dos grandes superpotencias: Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) con sus respectivas áreas de influencia y dominación: el mundo occidental cristiano, democrático liberal y el socialismo autoritario impulsado por la URSS.
Subsistieron guerras periféricas regionales respaldadas por ambas superpotencias, pero sin llegar a un enfrentamiento directo entre ambas. Por el contrario, promovieron el equilibrio nuclear seguido de la disuasión y coexistencia pacífica orientada a reducir tensiones y crisis para evitar conflictos armados directos entre las dos potencias.
Este mundo bipolar desapareció en 1991 con la caída de la URSS, para dar paso a un mundo unipolar regido hegemónicamente por Estados Unidos. Es la victoria de la democracia occidental contra el socialismo. Es lo que Francis Fukuyama denominó el fin de la historia.
Desde 1991 las condiciones de la sociedad internacional han evolucionado, el poder diplomático-estratégico-militar del mundo bipolar Hard Power (Poder duro) cede y cobran relevancia los teóricos del soft power (poder suave) R. Keohane y J. Nye, quienes enfatizan la existencia de nuevos actores en la sociedad internacional con el auge de los flujos transnacionales de todo tipo que nos llevan a la globalización económica en boga. El Estado realista hobbesiano de la Guerra Fría es ya solo uno más de los distintos actores internacionales.
Es el mundo multipolar del poder suave en el que vivimos, caracterizado por la interdependencia creciente entre las sociedades.
Estados Unidos conserva aún una hegemonía militar y económica, aunque declinante; pero ya no es la superpotencia de otrora, pues se han conformado potencias regionales en distintos campos y modalidades: G-20 que se reparten diversas áreas de influencia, incluida la Federación Rusa con su resurgente interés imperial de dominio de áreas circunvecinas e influencia allende continentes.
La multipolaridad existente se caracteriza por una creciente cooperación y coordinación internacional resultado de la crisis financiera actual.
Este es el mundo multipolar que contradice la supuesta renovación de la Guerra Fría, al punto que el Centro de Asuntos Estratégicos e Internacionales de Washington (CSIS) preparó un valioso informe sobre el poder suave que sirva de orientación a la política exterior del presidente Barack Obama.

Ricardo Varela Quirós