Alejandra Esquivel

Alejandra Esquivel

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Jueves 20 Noviembre, 2014

Nuestra estrategia educativa actual sigue siendo tercermundista


¿Niños emprendedores?

Esta semana se celebra la Semana Global del Emprendimiento 2014 (GEW, por sus siglas en inglés), actividad catalogada como la mayor celebración a nivel mundial, del emprendedurismo.
En nuestro país, enmarcados en esta semana, también se realizan actividades que buscan inspirar a la población a ser perseverantes en sus ideas y llevarlas a cabo.
Uno de los grandes retos que enfrentan los emprendedores es dar ese gran paso entre tener una idea y llevarla a la práctica, para lo cual, antes que los recursos financieros para mantenerse en esa etapa inicial que no está eximida de pruebas y errores, es importante que el emprendedor crea en sus capacidades técnicas para construir su negocio y que fortalezca las competencias requeridas para vencer el miedo de visibilizarlo ante sus clientes potenciales.
La confianza en las capacidades técnicas es, para la mayoría de personas, la parte menos complicada del reto. Vencer el miedo a traducir su servicio o producto, en ventas, lleva intrínseco no solo asumir el proceso de la venta, al cual está sujeto el éxito de todo negocio con fines de lucro, sino el tener que hacer frente a la posibilidad del fracaso, que es lo que típicamente se reviste de un miedo paralizante que hace que los emprendedores terminen renunciando a su proyecto.
Para mí, la clave para potenciar efectivamente el sistema emprendedor costarricense no está realmente en enseñarles a nuestros actuales emprendedores a ser mejores vendedores; tampoco en que vayan a psicólogos para identificar las raíces de sus miedos o enseñarles a vencerlos; ambos procesos pueden tomar años antes de que rindan los frutos necesarios para ver una explosión de emprendimientos en nuestro país.
La analogía que viene a mi cerebro cuando pienso en esta medida, es en aquel conductor que en lugar de aprender a manejar a sus 20, aprende a sus 40. No es que tenga nada contra quienes aprenden a manejar muy tarde, pero la evidencia de que sucedió así salta a la vista desde las calles del barrio, hasta las rotondas.
Definitivamente no soy la única que cree que nuestro modelo de crecimiento económico debería estar basado en la innovación. Con frecuencia escuchamos opiniones y críticas, pero también recomendaciones serias y fundamentadas de por qué nuestro modelo de desarrollo debería migrar hacia allá.
Para mejorar la viabilidad de ese modelo, que desde mi óptica está altamente correlacionado con el fortalecimiento del ecosistema emprendedor, es necesario partir de un estándar educativo que impregne en nuestros niños entusiasmo por hacer lo que aman, convicción de que sus fracasos ofrecen segundas y terceras oportunidades para mejorar lo que quieren hacer, aprendizaje sistémico del mundo de los negocios (según la evolución en el desarrollo de cada niño); con este tipo de apuestas, saltaría a la vista que actualmente nuestra visión de desarrollo de emprendedores no nos da para competir en las grandes ligas, aunque naturalmente siempre existan excepciones, nuestra estrategia educativa actual sigue siendo tercermundista.
Nuestras autoridades educativas prefieren enfocarse en promover el uso del vos, mientras nuestros emprendedores persiguen convertirse en empresarios. ¿Acaso es suficiente?


Alejandra Esquivel