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Mucho gusto... Ninguno

Marcello Pignataro [email protected] | Lunes 12 noviembre, 2007


Mucho gusto… Ninguno

Marcello Pignataro

Esta semana iniciaré los trámites para cambiarme de nombre. Ya me voy a dejar de llamar Marcello y pasaré a inscribirme en el Registro Civil como “Ninguno”. Pocas cosas en la vida me darían tantas oportunidades de ser Presidente de este país, de ganar un referéndum, de convertirme en alcalde de algún cantón.
Una encuesta reciente de preferencias políticas dice que los partidos con mayor simpatía por parte de la población son Liberación Nacional y “Ninguno” (o sea, yo) con una ventaja de este último sobre su más inmediato seguidor.
Voy a tener que empezar a arreglar algunas cosas, pero desde ya me voy a preparar para asumir la Presidencia en 2010. Tan sencillo como cambiarme el nombre, con todo y los trámites que conlleva, y no voy a tener ni que gastar, ni que pedir un cinco para lograr mi cometido.
Me preocupa, eso sí, que en algún momento me llegase a desplazar de las bastante desacreditadas encuestas el famoso “NS/NR”, iniciales habituales de “No Sabe/No Responde” pero que yo interpretaría como “No me importa”.
Este último, sobre todo, es protagonista diario no solo de nuestra política, sino de nuestra realidad nacional. Es el chofer de bus que atraviesa su vehículo a todo lo ancho de la calle, impidiendo el paso de quienes quieren transitar, simplemente porque considera que está en su derecho de hacerlo.
Es el hombre que le pega a su compañera por la simple y sencilla razón de que su equipo favorito de fútbol perdió. Lo vemos también en el vendedor de lotería que condiciona la venta de un determinado número a la compra de otro o, en su defecto, decide cobrar más caro por vender el pedacito.
Nos lo encontramos constantemente en las carreteras, tratando de rayar por la derecha o “colándose” en la fila de carros que hemos esperado pacientemente un semáforo. En estas ocasiones es habitual escuchar el equipo de sonido del carro a todo volumen, con sus luces de neón, metiéndose “a la brava” y escuchando reggaetón.
También lo vemos en el carril izquierdo, manejando despacio y distraído, hablando por el celular. Igual nos aparece haciendo “parada” donde mejor le convenga y no necesariamente donde la ley indica.
Básicamente, “NS/NR” es parte de la eterna indecisión, de la pereza por decidirse a hacer algo, del dejar para mañana lo que podemos hacer pasado mañana, del “mejor no me meto”, de la mentalidad negativa, de ver de qué manera se pueden trabajar menos horas en el muelle, de ver cómo evito el parte del oficial de tránsito.
La llegada de don Oscar Arias, para dicha de unos y desgracia de otros, nos ha puesto de nuevo en el camino de la toma de decisiones. Don Oscar ha tenido firmeza suficiente para mantener su forma de pensar, siempre buscando el diálogo y el convencimiento con aquellas partes que no piensen igual que él. Pero él no puede hacerlo todo solo y necesita de la ayuda de todos.
Los que queremos algo mejor para la Costa Rica de hoy y para la de nuestros hijos (que, en teoría, deberían ser la misma) tenemos que trabajar más fuerte que nunca formando opinión, teniendo mentalidad positiva, no fomentando la corrupción, manteniendo nuestra honradez a prueba de balas.
Tenemos que hacerlo antes de que “NS/NR” y “Ninguno” nos empiecen a ganar la partida, independientemente de mis intenciones presidenciales.


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