Alejandra Esquivel

Alejandra Esquivel

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Jueves 23 Julio, 2015

Mirar más allá de nuestras narices puede contribuir drásticamente al dinamismo que necesita nuestra actividad económica

¿Medidas quirúrgicas?

El último informe mensual de coyuntura económica publicado por el BCCR revela que “la actividad económica costarricense, medida por la serie de tendencia ciclo del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE-TC), registró un crecimiento medio a mayo de 1,7% y una tasa interanual de 1,3%.
De esta forma, el indicador evidenció la desaceleración de la actividad económica iniciada en mayo de 2014”. De manera congruente, el informe muestra que en la evolución de las 15 industrias que conforman el IMAE, en relación con lo acontecido en los primeros cinco meses de 2014: solo cuatro aceleraron su crecimiento.
La menor actividad económica le hace la tarea más difícil a Gobiernos (porque los ingresos, empleos, probablemente, se desaceleren), a las empresas (porque sus ventas caen, se reduce su liquidez, el crédito se ve limitado, se ven forzados a postergar planes para cubrir mayor mercado/ expandir su presencia en otros territorios, deben hacer nuevas inversiones productivas para ser más competitivos), y a trabajadores (porque disminuye la disposición de las empresas a contratar mayor personal, e incluso se recurre a despidos como una de las alternativas más practicadas (fáciles) para reducción de costos).
Cuando la actividad económica se contrae, las empresas enfrentan mayores retos estratégicos para volverse más competitivas. Ser más competitivas, requiere abordar simultáneamente excelencia en tres frentes: mejorar la calidad de sus productos y servicios (a mayor nivel de calidad del producto o servicio, mayor satisfacción, mayor fidelidad y estabilidad de los clientes, más ventas y mayor posibilidad de incrementar el precio), hacer más eficiente su estructura de costos, enfocarse en el “justo a tiempo”.
Aún está muy arraigado el mito de que para reducir costos, la única medida es despedir la mayor cantidad posible de personal… ni es la única medida, ni necesariamente la mejor solución.
Pues, del mismo modo que los estrechamientos económicos producen cierres masivos de empresas, destruyendo un tejido económico muy difícil y costoso de recuperar, los despidos indiscriminados destruyen el capital más importante de la empresa: el talento/experiencia (know-how).
En principio, hay dos elementos básicos sobre los que se puede actuar: incrementar los ingresos y reducir los gastos. ¿Cuáles son algunas alternativas para lograrlo?:
1. Cambios de filosofía: flexibilidad en productos o servicios, operativas, departamentos y personal.
2. Rediseño de estrategias: evaluar de modo continuo procesos y situaciones cotidianas para reformular las estrategias empresariales y evaluar su implantación; implementación de nuevos métodos; potenciar los productos más rentables; reducción del espacio productivo.
3. Redefinición de funciones (rediseño de operativas diarias, de departamentos y de funciones)
4. Redistribución de recursos (reducir el tiempo muerto de máquinas y empleados; reducción el tiempo de fabricación del producto; uso de nuevas tecnologías; detectar, prevenir y eliminar el uso excesivo de recursos en el proceso productivo; optimización de las líneas de producción; promover mejores prácticas)
Mirar más allá de nuestras narices puede contribuir drásticamente al dinamismo que necesita nuestra actividad económica.

Alejandra Esquivel