Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 9 Marzo, 2015

Estas mujeres (y muchas más) me han estremecido con su pasión por encima de las convenciones sociales. A todas ellas, salud en su día


Me han estremecido un montón de mujeres

Hipatia de Alejandría fue una de las primeras mujeres matemáticas de la historia. Profesora del Museo de Alejandría, fundado por Ptolomeo, la también filósofa desarrolló estudios de astronomía, aritmética y geometría en el siglo IV. Destacó en la enseñanza y fue asesinada por una turba de cristianos. La “historia” la convirtió en santa Catalina de Alejandría, mártir cristiana y patrona de los filósofos. Su día se celebra el 30 de noviembre.
Fue la voz de santa Catalina (entre otras voces) la que Juana de Arco dijo haber escuchado ordenándole liberar a Francia de la ocupación inglesa. La Doncella de Orleans demostró su inmenso valor en varias batallas durante la Guerra de los Cien Años.
Fue acusada de herejía, juzgada en Ruán y condenada por el Obispo de Beauvais a ser quemada viva. El proceso se reabrió 25 años después y la joven fue reivindicada. Canonizada a inicios del siglo XX, el 30 de mayo se celebra el día de santa Juana, patrona de Francia.
Su tocaya, sor Juana Inés de la Cruz, no era tan devota a Dios como a la literatura. Siendo muy joven comprendió que el convento la liberaría de la esclavitud de un matrimonio y le permitiría convertirse en una de las escritoras más destacadas de la historia y una de las poquísimas mujeres representantes del Siglo de Oro.
La otra es la avilense santa Teresa de Jesús, patrona de los escritores, cuya fecha de celebración es el 15 de octubre.
Dejemos un poco el catolicismo, sus mártires y la virginidad (todas las antes mencionadas no conocieron hombre, supuestamente). Sigamos con la literatura.
Otra española, aunque gallega, es la multifacética Emilia Pardo Bazán. Incursionó en todos los géneros literarios, fue conferencista e introdujo el naturalismo en España. Fue atacada por defender este movimiento, tanto que su esposo le pidió que se abstuviera.
La señora Pardo Bazán decidió, a finales del siglo XIX, separarse de su marido y seguir escribiendo. Muchas fueron sus actitudes revolucionarias y destacó, además, como una importante activista por los derechos femeninos. Fue rechazada tres veces como académica de la Lengua Española. Pasaron más de 50 años después de su muerte para que, en 1979, Carmen Conde obtuviera la primera silla para una mujer.
Feminista, tal vez sin proponérselo, absolutamente apasionada, la francesa de origen polaco Marie Curie es una de las mujeres más relevantes de todos los tiempos. Pionera en el campo de la radiactividad, no solo fue la primera fémina ganadora de un Premio Nobel (el de física de 1903 junto a su esposo, Pierre Curie y Henry Becquerel) sino también la única en ganar dos (el de química), sin mencionar que su hija, Irene Joliot-Curie, también obtuvo este galardón en 1935.
Pocos personajes tan interesantes como Marie, hermosamente retratada en “La ridícula idea de no volverte a ver” de Rosa Montero.
Todas estas mujeres (y muchas más) me han estremecido con su pasión por encima de las convenciones sociales. A todas ellas, salud en su día.
 

Claudia Barrionuevo

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