McLaren, la empresa de tecnología disfrazada que busca Apple
Un automóvil de marca McLaren en exhibición en Suiza. Bloomberg/La República
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A simple vista, McLaren, el fabricante británico de supercoches, sería un socio extraño para Apple, en tanto el gigante de los productos electrónicos para consumidores y el software busca penetrar en la industria automotriz global.
Con su patrimonio en las pistas y modelos y sus coches que tragan gasolina con precios a partir de $165 mil, McLaren, con sede en Woking, Inglaterra, está a años luz del mercado automotor general, que es a lo que parece apuntar Apple y donde enfrentaría a marcas con un perfil global a la altura del suyo.


Sin embargo, la rica historia de McLaren en la Fórmula 1, el nivel más exclusivo del automovilismo, implica que la empresa tenga tanto en común con Apple como con automotrices más convencionales como Ford y General Motors. La Fórmula 1 es un circuito dominado por la tecnología, en el cual los motores y los chasis están muy regulados y mejoras electrónicas diminutas pueden hacer la diferencia entre ganar y quedar último.
Además, McLaren también logró hacer la transición de desarrollador de tecnología líder en su industria a productor de envergadura de autos con permiso de circulación en tan sólo seis años, y así dio un ejemplo de cómo causar revuelo muy rápidamente en el mercado automotor. Apple está analizando hacer una inversión estratégica en el fabricante de vehículos, dijeron fuentes del sector, aunque ambas partes negaron estar negociando.
“Entrar a McLaren le daría a Apple competencia en ingeniería y fabricación de coches en el extremo más exclusivo”, dijo Ferdinand Dudenhöffer, director del Centro de Investigación Automotriz de la Universidad de Duisburg-Essen. “Se trata de obtener conocimientos en investigación y desarrollo, no de comprar una automotriz con capacidades de producción en masa”.
Las dos empresas también comparten valores de diseño: el estudio de arquitectura Foster + Partners diseñó la sede con forma de nave espacial de Apple en Cupertino, California, y el Centro de Tecnología de McLaren en Woking. En el corazón de las operaciones de la automotriz hay un edificio con fachada de vidrio que se fusiona con un lago artificial para formar un símbolo de yin y yang. Al lado se encuentra el centro de producción de McLaren Automotive, cuyo personal usa guardapolvos blancos y está prohibido el desorden.
Apple ya emplea a cientos de ingenieros automovilísticos en un grupo de proyectos especiales llamado Project Titan. El equipo automotor cuenta con tres grupos principales: uno concentrado en el software, otro en los sensores de conducción autónoma y un tercero en el hardware mecánico. Este enfoque le ofrece la opción de venderles toda tecnología de plataformas que cree a los fabricantes de vehículos o vender sus propios coches.
Analistas de Evercore dijeron en una nota que Apple podría buscar entrar solo al brazo de carreras de McLaren, dirigido por su presidente, Ron Dennis, que resultaría atractivo por su experiencia en la analítica predictiva de datos, la simulación, la fabricación avanzada y los componentes electrónicos.
Dennis, como “el conductor detrás de McLaren”, probablemente sea parte del atractivo, dijo Dudenhöffer. “Él siempre tuvo el ímpetu y la pasión para perseguir objetivos difíciles de alcanzar, por lo tanto desde ese punto de vista también encajaría bien en Apple”.


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