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Domingo, 18 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Mayor competencia en el sistema financiero

Natalia Díaz [email protected] | Jueves 28 junio, 2018


Mayor competencia en el sistema financiero

Es necesario someter a mayor competencia el sistema financiero con el fin de reducir las tasas de interés de los créditos, tanto en colones como en dólares.

Las tasas de interés no son más que el precio del dinero, y deben guardar relación con la tasa de inflación; sin embargo, a pesar de que en promedio la tasa de inflación ha sido muy baja en los tres últimos años (0,8% anual), las tasas de interés de los créditos en colones no han caído de igual manera, siendo estas excesivamente altas.

Según el Banco Central de Costa Rica, la tasa activa promedio (la que se cobra por los préstamos) en colones al mes de mayo, es de un 16,1%; y la inflación interanual, es apenas de un 2,04%; con lo cual, las tasas reales de interés siguen siendo muy altas, de dos dígitos, 14,06%. Mientras tanto, la tasa activa promedio en dólares, es del 10,5%, sumamente alta comparada con los niveles actuales en el resto del mundo.

Al analizar los componentes que determinan que las tasas de préstamos en Costa Rica sean tan altas, se identifican distorsiones como las elevadas tasas pasivas que se pagan por los fondos captados del público, especialmente por el alto déficit fiscal y el estrujamiento del sector privado que provoca el gobierno, al competir por financiamiento para cubrir sus necesidades de flujo de caja.

Otro de los factores que podrían estar incidiendo en las altas tasas de interés y en un alto margen de intermediación financiera, es el uso y abuso del encaje mínimo legal (EML). El nivel de encaje mínimo legal es un porcentaje sobre los depósitos captados que debe ser obligatoriamente trasladado al Banco Central, sin que se paguen intereses sobre estas sumas. En Costa Rica, estamos al mismo nivel de Malaui o Nigeria, con tasas del 15%, cuando en otros países desarrollados, la tasa es menor como en Canadá, Australia, Suecia y Reino Unido.

Por otra parte, según el informe Estado de la Nación de 2016, la mayor preocupación que incide fuertemente sobre las altas tasas de interés, es la falta de eficiencia operativa del sistema financiero, especialmente por los elevados gastos administrativos y dependencia de sucursales que junto con beneficios o pluses de las convenciones colectivas del personal en los bancos del Estado, mantienen una proporción muy alta de los márgenes de intermediación que se dirige a cubrir estas ineficiencias. La banca privada se aprovecha de esta condición y termina cobrando tasas similares a los estatales, por la falta de una mayor competencia bancaria.

La situación es más crítica, según el mismo informe, cuando se separa la intermediación financiera por moneda, siendo que los márgenes en colones superan en más del doble su equivalente en dólares. Parte del problema obedece a que el mercado de la intermediación en colones sigue estando en manos de los bancos del Estado en cerca de un 80% mientras que en dólares, las participaciones de mercado son similares al 50%.

La existencia de una garantía explícita e ilimitada del Estado sobre los depósitos del público en sus bancos; el monopolio de las cuentas corrientes de las entidades gubernamentales en favor de los bancos estatales y la ausencia de un esquema de seguro de depósitos en favor de los bancos privados y otros intermediarios, como es la práctica internacional; la existencia de un impuesto directo sobre los intereses del 8%; el depósito del 17% de los fondos de cuenta corriente para cubrir el requerimiento del llamado peaje de banca para el desarrollo; entre otros factores, inciden en que a pesar de tener una baja inflación en los últimos años, las tasas de préstamos se mantengan sumamente elevadas.

La consecuencia de esta situación es que tanto las micro, pequeñas y medianas empresas como las familias, tengan que asumir la carga de altas tasas de interés que reducen sus posibilidades de inversión y consumo, en favor de los intermediarios financieros que obtienen hoy ganancias anormales por la falta de competencia en el mercado. Entre más altas sean las tasas de interés, mayor será la cuota que el ciudadano deberá pagar por su crédito y, por ende, requerirá un salario más alto para poder acceder a un mismo monto de crédito. Las familias deberían tener la oportunidad de acceder a un crédito para emprender su negocio o para adquirir su propia vivienda; así como las mipymes, para que puedan mejorar su condición de sostenibilidad en el largo plazo.

Las distorsiones a la intermediación financiera deben reducirse con urgencia. También es necesario hacer una revisión de los requisitos de entrada al mercado financiero de modo que puedan participar más oferentes y dinamizar el sector. Incluso se ha dado el surgimiento de “fintechs”, empresas de servicios financieras totalmente digitales, sin ser bancos, y otras relacionadas a Bitcoin y blockchain que podrían contribuir también a aumentar la competencia y ofrecer mejores servicios a los ciudadanos.