Alejandra Esquivel

Alejandra Esquivel

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Jueves 26 Noviembre, 2015

No permitamos que el materialismo y lo popular, lo material, nos ciegue ante el dolor y necesidades de esas personas que solo piden sonrisas para esta Navidad

Más popular, lo popular: introversión

Hoy se celebra el Día de Acción de Gracias, Thanksgiving Day, en Estados Unidos. Es un día de reflexión y agradecimiento por todo lo que uno tiene en la vida. Generalmente en esta festividad se reúnen en torno a una mesa familiares y amigos a compartir un banquete. Aunque es religiosa en su origen, en la actualidad está considerada como una festividad secular.
El viernes siguiente a la fiesta de acción de gracias, en Estados Unidos es tradicional la apertura de la temporada de compras navideñas. Reconocido como uno de los días más esperados por comerciantes y consumidores, mañana, es oficialmente el viernes negro, Black Friday. En la actualidad se celebra en varios países del mundo, como España, Brasil, México. Costa Rica no es excepción.
El lunes sucesivo a estas dos celebraciones, llega el lunes cibernético, ciberlunes, CyberMonday. Creado por las empresas en 2005 para persuadir a la gente a comprar por Interne, que rompió récords el año anterior en Estados Unidos, cuando las ventas en línea del ciberlunes crecieron a $2,68 mil millones.
A partir de 2012, se propuso a través de las redes sociales una nueva manera de celebrar estas fiestas, que parecían desviarse hacia lo material, llegó el “martes de dar”, GivingTuesday. ¿La idea? Conseguir que la gente se emocione al donar y compartir, de la misma forma en que se emociona cuando se lleva a su casa un televisor en oferta. Los creadores del GivingTuesday plantean que “el viernes negro y el lunes cibernético son buenos para la economía. El ‘martes de dar’ es bueno para el alma”. “Se trata de un día para devolver: para entusiasmar a la gente a dar más y de manera más inteligente”, escribió Bill Gates, uno de sus principales promotores.
La pregunta del millón es si en Estados Unidos, Chile, Australia, Inglaterra, Japón, India, Costa Rica, ¿este día podrá llegar a popularizarse, tal y como lo han hecho el viernes negro y el lunes cibernético?
La brecha entre derrochar y dar no es un suceso en nuestra época. El consumo es necesario para las finanzas públicas… el consumismo desmedido es un intento desesperado de la raza humana por escapar a sus vacíos.
A todas luces, mejorar la calidad de vida es natural al proceso de evolución, pero cualquier persona que ve a otro con carencias para cubrir hasta sus necesidades más básicas, debería cuestionarse más que el sentido de la distribución del ingreso a nivel global, el sentido de acumular y no compartir con quienes más lo necesitan.
Estoy segura de que por más dinero que tenga el máximo acaudalado entre los lectores, sabrá de alguien a quien le brillen los ojos con la mínima ayuda que le dé. Estoy segura de que por poco dinero que tenga el más pobre entre los lectores, nunca será tan poco como para no poder compartir con alguien que lo necesite aún más.
Nos alcanzan los dedos de una mano para contar los días que restan para que llegue diciembre. No nos permitamos que el materialismo y lo popular, lo material, nos ciegue ante el dolor y necesidades de esas personas que solo piden sonrisas para esta Navidad.

Alejandra Esquivel G.