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Miércoles, 20 de marzo de 2019



COLUMNISTAS


Más impuestos no, equilibrio fiscal sí

Miguel Angel Rodríguez [email protected] | Lunes 04 marzo, 2019


Cuando algunos pedían un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en vez de la aprobación de la colocación de bonos en el extranjero, otros nos oponíamos pues indicábamos que ello significaría la aprobación de impuestos adicionales. El reporte de la reciente misión del FMI nos ha dado la razón.

Ya muchas voces se han alzado en contra de la aprobación de impuestos adicionales. Me uno a esas voces.

Entiendo la indicación del FMI. Esa entidad concuerda con las preocupaciones expresadas por las tres calificadoras de riesgo que han disminuido el grado de confianza en los valores del gobierno costarricense. También se une a las preocupaciones de economistas y analistas, que han manifestado su desconfianza en que se mantenga la disciplina fiscal necesaria para que la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas rinda sus frutos.

Las medidas fiscales aprobadas son graduales y solo rinden su fruto en el mediano plazo. Además no son automáticas. Su cumplimiento depende de las políticas de gasto que se apliquen.

Según el Programa Macroeconómico 2019-2020 del BCCR, el déficit primario no llegará a cero sino hasta el año 2022, de modo que aún si se acelerase el crecimiento del PIB a ser mayor a la tasa real de interés pagada por el gobierno por su deuda, esa deuda seguirá creciendo hasta ese año.

Si esas previsiones se cumplen, a mediano plazo saldremos del problema fiscal, y todos los esfuerzos los podríamos dedicar a resolver los problemas mayores que enfrentamos y que la justicia demanda que resolvamos.

Si no se toma en cuenta el necesario incremento en la inversión pública para reactivar la economía que ya se está haciendo, ni se considera el aumento de la carga de intereses por el crecimiento de la deuda pública, perecería que el esfuerzo de contención del gasto no se da este año. Pero si consideran esos impactos, el resto del gasto público si se está reduciendo en 0,73 puntos del PIB. Lo que es muy significativo.

Pero el esfuerzo debe mantenerse y la falta de confianza en que eso se logre es la base, a mí entender, de las preocupaciones expresadas y de la sugerencia de nuevos impuestos por parte del FMI.

Pero aumentar los tributos sería una ruta equivocada. Disminuiría lo posibilidad de incrementar el crecimiento económico de 2020 en adelante y sería un ajuste fiscal menos estable.

El camino correcto es la disminución del peso del gasto corriente sobre la economía nacional. Para ello es indispensable un esfuerzo grande y sostenido del Presidente, los Ministros y los Diputados.

Para convencer a propios y a extraños, a los costarricenses y a los mercados internacionales de que el país cumplirá las metas de la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas, es preciso que las autoridades permanentemente den muestras de su compromiso con esta política de reducir la carga de los egresos corrientes sobre la producción nacional.

Cuando no se dan esas muestras, disminuye la confianza en el cumplimiento de la reducción en el peso del gasto público y se dificulta alcanzar el equilibrio fiscal. Ticos y extranjeros desconfían entonces del cumplimiento de las metas fiscales, y se incrementa el riesgo de invertir en bonos del gobierno aumentando la tasa de interés y el gasto correspondiente.

Si sobra el 40% de los empleados de RECOPE, ¿dónde está el plan para reducir ese número de trabajadores aunque sea gradualmente? Si no funciona bien FONABE, ¿por qué no se hizo una restructuración para reducir el número de sus funcionarios? Si la matrícula escolar sigue disminuyendo, ¿cómo se sigue contratando docentes adicionales?

Si los diputados están comprometidos en poner coto al aumento de la deuda pública como proporción del el PIB mediante reducción del gasto corriente, ¿cómo es posible que se vote en contra una reforma a su Reglamento que establecería: “Todo proyecto de ley que implique una erogación adicional de recursos públicos deberá especificar y acreditar los fondos que garanticen su efectiva aplicación. Estos no podrán provenir de endeudamiento público salvo que se trate de gastos de capital”?

Porque he apoyado la gradualidad del ajuste fiscal que el gobierno ha propuesto, considero mi obligación demandar de las autoridades que sean estrictas en el cumplimiento de sus compromisos de austeridad.





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