Mónica Araya

Mónica Araya

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Martes 9 Abril, 2013

Conocida como la gran defensora de la “LIBERTAD”; nunca entendí, entre otras decisiones, su apoyo a la dictadura de Pinochet y al mismo dictador


Mano de Hierro en Guante de Seda

No puedo negar mi gran admiración por la mujer más importante en el mundo político del siglo XX. Aunque aún hoy discrepo de varias de sus políticas y acciones, siempre la admiré, estudié y seguí muy de cerca.
Fue una mujer de Fuertes convicciones y conocida como la gran defensora de la “LIBERTAD”; por ello nunca entendí, entre otras decisiones, su apoyo a la dictadura de Pinochet y al mismo dictador.


“La Dama de Hierro” fue entre 1979 y 1990 primera ministra de Reino Unido, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar ese cargo en el país. Además fue la primera en ganar tres elecciones consecutivas hasta su dimisión en 1990.
Su frase “Quiero que me devuelvan mi dinero”, con la que impuso el “cheque británico” en el marco de la UE, se hizo legendaria. En política exterior también se caracterizó por su dureza y su cercanía al presidente estadounidense Ronald Reagan.
“Hemos perdido a una líder maravillosa, una maravillosa primera ministra y una gran británica”, expreso el primer ministro David Cameron.
John Mayor lamentó su muerte y se expresó de ella como “auténtica fuerza de la naturaleza” y un “fenómeno político”. “Sus reformas de la economía, la ley de sindicatos y su recuperación de las islas Malvinas la eleva por encima de los políticos normales y no se habría conseguido con ningún otro líder”, señaló Mayor. “Sus espectaculares características siempre serán recordadas por quienes trabajaron cerca de ella: coraje y determinación en la política y espíritu de humanidad y generosidad en privado”, señaló.
El político laborista Tony Blair, otro ex premier británico, comentó que fue un gran pilar de la política inglesa. “Muy pocos líderes consiguen no solo cambiar el panorama político de su país sino también del mundo. Margaret fue una de esos líderes.
El impacto global fue amplio”, “Y —agregó— algunos de los cambios que ella hizo en Reino Unido fueron preservados al menos en algunos aspectos por el gobierno laborista de 1997 y además fueron aplicados por gobiernos de todo el mundo”.
Al parecer, su arrolladora contundencia se remonta a cuando apenas tenía nueve años y, al recoger un premio escolar, Margaret Thatcher le espetó a su interlocutor: “No he tenido suerte. Me lo merecía”.
En otro de sus discursos pronunciado en 1976, la dirigente conservadora aludió al apodo de “Dama de Hierro” con el que el Kremlin la acababa de bautizar. “Estoy aquí esta noche con mi traje de gasa verde, poco maquillaje y el pelo ligeramente ondulado. ¿La Dama de Hierro de occidente? ¿Yo? ¿Un soldado de la Guerra Fría? Bueno, sí, si así desean interpretar mi defensa de los valores y libertades fundamentales de nuestra forma de vida”, respondió entonces Thatcher.
Ayer murió una mujer que vivió “SIN LÍMITES” y por sus convicciones, un líder que rompió paradigmas y les abrió los ojos a muchos al demostrar que las limitaciones son las que cada quien se impone o quiere creer. ¡Recuerda… no siempre creas lo que piensas!

Mónica Araya
Presidente CRECE
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