Tomas Nassar

Tomas Nassar

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Jueves 27 Octubre, 2011


Los asegurados también son seres humanos

El domingo pasado, Siprosimeca publicó en campo pagado un artículo escrito por el Dr. Ricardo Boza, director de la Escuela de Medicina de la UCR que, la verdad, nos hizo volver el alma al cuerpo.
Con el título “Crisis en la CCSS ¿Y el personal? ¿Y los seres humanos?” el autor, con propiedad y razón incuestionable, señala al ser humano como el objetivo y fin de la CCSS.
El autor extraña que en el análisis de la crisis de la CCSS se han dejado de lado los trabajadores. No conozco el proceso de investigación, de manera que no podría comentar si esta afirmación es correcta, pero no puedo dejar de resaltar los siguientes conceptos apuntados por el autor: “…no he encontrado un análisis… de la gestión del personal, de la situación de los trabajadores, de sus fortalezas, debilidades, de sus opiniones… sobre los problemas que enfrentan día tras día… de su desgaste físico y emocional…”; “…todo proceso de cambio para fortalecer a la CCSS debe tomar en cuenta... la situación laboral de sus empleados, pero desde una perspectiva humana…”.
Claro que los empleados de la CCSS son seres humanos. Los asegurados, también.
Nos debe llenar de esperanza interpretar que este pronunciamiento por la generosidad y la solidaridad priorizando a la persona por sobre todo otro interés, conlleva definitivamente la renuncia a la huelga, injustificada, perniciosa y estéril que constituye una afrenta contra los asegurados, seres humanos también, en el estado de necesidad que produce la enfermedad.
Las huelgas en los servicios de salud son inadmisibles por inmorales, no importa qué derecho laboral reclamen, qué excusa de defensa de la institucionalidad de la CCSS esgriman o qué otro objetivo persigan, y lo son más en un sistema en el que las prestaciones de salud son imperfectas y crueles en sí mismas, como cruel es sin duda la espera postergada de un examen o un tratamiento urgente mientras se agrava la condición y se deteriora la salud del asegurado.
Me llena de esperanza esta profesión de fe por la persona que hace el Sindicato en esta publicación, sobre todo por la cercanía de la convocatoria a la huelga de julio pasado, que produjo miles de citas canceladas, de enfermos que fueron rechazados después de esperar atención por meses o años, de seres humanos que se desplazaron con mucho esfuerzo de zonas remotas para recibir la atención médica y hospitalaria, por la que dicho sea de paso pagaron puntualmente, y que tuvieron que rehacer su camino llevando consigo la misma pena, el mismo dolor, el sufrimiento que esperaban fuera sanado por aquellos que vociferaban arengas carentes de contenido y, por supuesto, ausentes de humanidad.
No hay peor desgaste físico y emocional que la incertidumbre que produce la enfermedad, esa que no fue sanada porque una huelga (por motivos económicos) lo impidió.
Muy bien que Siprosimeca asuma la bandera de adalides del ser humano también representado por los y las pacientes de la CCSS.