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Lo bueno, lo malo y una solución para Banca para el Desarrollo

Uno de los problemas más importantes que enfrentan las mipymes es el limitado acceso que tienen a opciones de crédito y no necesariamente el costo de los mismos. El caso más común es el de un pequeño empresario o empresaria que acude a un banco en busca de financiamiento y no califique por falta de garantía. Generalmente no pasa lo contrario, que se retiren porque las tasas que les ofrecen les parezcan elevadas.
Apropiadamente, uno de los fundamentos orientadores de la creación del Sistema de Banca para el Desarrollo (SBD) es la estrategia de otorgamiento de avales y garantías.
Esto se está llevando a cabo por medio del capital con que cuenta el SBD que ofrece como seguros sobre créditos que califiquen en cualquier entidad financiera. Cuando se le solicita, el SBD se responsabiliza de pagar hasta un 75% del crédito otorgado a cambio de cobro. De esta forma el riesgo de que un deudor no pague es del SBD. Con este mecanismo, el SBD no desembolsa fondos salvo en el caso de no pago y las potenciales perdidas las cubre con el capital que cuenta.
Sin embargo, el SBD tiene un pecado original. Que su otro componente cuyo como objetivo es hacer préstamos se sustente en tomar fondos prestados de la Banca Privada a través del Peaje. Este funciona al destinar un 14,45% de los saldos en cuenta corriente de estos bancos, que equivale aproximadamente a $500 millones, y transfiriéndolos a la Banca Estatal con el fin de que los ofrezca a mipymes. Esto parece una buena idea, pero el problema radica en que estos fondos no pueden reflejar pérdidas y siempre se debe poder reembolsar íntegramente a los bancos privados. Así, el riesgo de que los deudores no paguen lo asume la entidad bancaria pública que administra los fondos con su capital, con el agravante de que los créditos a las mipymes son subsidiados a tasas definidas por ley.
El resultado es que estos fondos no se han prestado y se han dedicado a inversiones en bonos de Gobierno y en el exterior. Es decir, este componente no cumple las buenas intenciones y objetivos con que se concibió el sistema. Pero además genera ineficiencia en la banca que finalmente presta menos de lo que podría.
Una potencial solución es eliminar este financiamiento y reemplazarlo por algún tipo de canon que se utilice para ampliar los avales. Esto amplía regularmente el capital con que cuenta el SBD y puede hacerse a un costo equivalente al actual para los participantes. No modifiquemos la regulación bancaria para acomodar estos créditos, esta fue diseñada para medir el riesgo de los bancos. Cambiarla, no elimina el riesgo... Lo oculta, pero seguirá ahí.
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