Juan Manuel Villasuso

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Martes 14 Octubre, 2008

Dialéctica
Lo que se nos viene encima

Juan Manuel Villasuso

Desde hace unos meses, cuando “las crisis” llegaron a los medios de comunicación, los economistas también ingresamos en la prensa escrita, la radio y la televisión. Seguramente los periodistas nos ven como oráculos a los cuales acudir cuando las cosas andan mal.
Las entrevistas que nos hacen por lo general incluyen cuatro aspectos.
Primero, ¿díganos qué está pasando? Explique de manera sencilla, para que todos lo entiendan, en un minuto o en una cuartilla, que está sucediendo, cómo caracteriza lo que observamos y cuáles son sus causas.
Segundo, ¿qué repercusiones tiene esto para Costa Rica? ¿Cómo nos afectan estos fenómenos, tanto en lo general, en lo macroeconómico, como a las familias y las personas; a los trabajadores, consumidores, inversionistas y ahorrantes?
Tercero, ¿qué pasará en el futuro? ¿Qué podemos esperar? Haga una predicción, en los pocos segundos que quedan del programa o en los últimos párrafos del artículo, sobre lo que va a pasar mañana, dentro de un mes y en el largo plazo.
Cuarto, ¿qué debemos hacer? El país como un todo, el gobierno, las autoridades monetarias y fiscales, los empresarios, y sobre todo el costarricense común y corriente, ¿cómo deben enfrentarse los problemas que genera la crisis y los malos tiempos?
En el ámbito internacional, la crisis más reiterada ha sido la del petróleo, que ha elevado el precio de los combustibles, afectado la balanza comercial, el índice de precios, las materias primas, el transporte y otras variables económicas. Después vino la crisis de los alimentos, que incrementó el costo de la canasta básica y aceleró la inflación. Ahora es la crisis financiera, que golpea a Estados Unidos pero que se extiende globalmente y ya comienza a reflejarse en el sector real de la economía.
Internamente hemos tenido nuestros propios episodios económicos. Las variaciones y brincos del tipo de cambio, todavía en espera de alguna explicación razonable, y los altibajos de las tasas de interés, que el Banco Central redujo en el primer trimestre, estimulando la colocación de créditos y luego las ha ido elevando, lastimando a los deudores cuyas cuotas de pago aumentan.
Todos estos fenómenos económicos, los que ocurren en el exterior y los que suceden en nuestro país, son de naturaleza compleja. Es difícil explicarlos en unas pocas cuartillas o en escasos minutos radiales o televisivos. Son muchos los ángulos desde los cuales se pueden analizar, son diversas las interpretaciones que se les pueden dar, son distintos los supuestos y los pronósticos que se pueden hacer y son diferentes las fórmulas de solución que se pueden proponer.
La manera de enfocar las crisis y la multiplicidad de factores asociados depende de la visión que se tenga de la Economía, de los objetivos que se considere que debe cumplir el sistema económico y del papel que se le asigna al mercado y al Estado en las tareas de producción, consumo y distribución.
Por eso cuando me preguntan, ¿qué se nos viene encima? y no tengo ni espacio ni tiempo suficiente para analizarlo, mi respuesta es breve. Muy malos tiempos.
La crisis financiera nos perjudicará, las exportaciones, remesas, turismo e inversión extranjera se reducirán, la inflación será difícil de mitigar, la construcción se contraerá, el gobierno no tiene un plan para enfrentar esta situación y el Ministro de Hacienda y el presidente del Banco Central se lo están tomando a la ligera. Todo esto repercutirá de mala manera en las empresas, el empleo, la pobreza y la distribución del ingreso.