Arturo Jofré

Arturo Jofré

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Viernes 13 Marzo, 2009

Lo que emerge de la crisis

Arturo Jofré

Que los ríos están revueltos… y muy revueltos, no hay duda. La fuerte competencia a veces ciega a las empresas y hasta las corporaciones más grandes terminan siendo víctimas de una inercia competitiva arrolladora. Esto me recuerda algo que leí hace algunos años: se trata de un tipo de orugas procesionarias en que una de ellas busca el alimento y cada una de las siguientes se va recostando en la parte posterior de la que va delante de ella y así forman una larga fila. Todo va bien hasta que la primera de la fila se acuesta, sin darse cuenta, sobre la última oruga de la fila que ella misma encabeza, en ese momento la fila se transforma en un círculo y todas terminan muriendo de inanición.
Esta crisis nos dejará muchas enseñanzas, terminará con muchos dogmas, nos mostrará que mucho de lo que nos alumbraba eran solo luces de bengala. Nos está enseñando que hemos construido muchos edificios económicos débiles, que hemos estado alabando a expertos de cartón, que hemos permitido muchas zonas grises en que se cobijan grandes especuladores. Como en los grandes cambios, a veces tiene que venir una crisis de estas dimensiones para atender los puntos débiles del sistema.
El éxito nunca es duradero para los sistemas que se cierran en torno a principios que olvidan al hombre y a su entorno como centro de toda la actividad política, económica y social. Como muchos, creo que el sistema de libre mercado saldrá fortalecido de esta crisis, pero solo si somos capaces de aprender las lecciones. Esta crisis hará que el libre mercado asuma un concepto inclusivo y no excluyente, que nuestro concepto de desarrollo no luche contra su entorno natural sino que se integre a él.
La lucha competitiva en el mundo llegó a su límite, es decir, a su nivel de incompetencia. Algunos lo pronosticaron, pero las luces eran demasiado fuertes y enceguecieron al mundo. Ahora se entiende mejor que la competencia también tiene límites, como todo en la vida. Ahora el Estado aparece como el gran protector y con un rol estratégico más relevante. Ahora se ve a los países como socios de un desafío común, donde el mal de unos puede ser el de todos.
La oportunidad es propicia para hacer ajustes en la sociedad y así afinar la orquesta. Eso es lo que está haciendo el presidente Obama, no está tratando simplemente de volver a la normalidad, de regresar al “antes”, sino de construir una sociedad de libre mercado con nuevos paradigmas. Si esto ocurre, la crisis no solo será recordada por los enormes daños que produjo, sino por haber permitido el ajuste que en tiempos normales era imposible.
La tarea no es fácil, ya que Obama enfrenta enormes obstáculos para llevar adelante este gran cambio, la mente de poderosos e influyentes sostenedores de un “mundo como antes de la crisis” está petrificada. Así y todo, estoy convencido de que nos acercamos a un mundo siempre complicado, pero más humano y sobre cimientos más sólidos. Una ciudad nueva después del terremoto, duro aprendizaje.