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Las sodas de los centros educativos no pueden entrar en contradicción con lo que se enseña en las aulas y por ello en esos sitios no se venderán alimentos recargados de grasas, azúcares o sal

Llegan medidas saludables

En una labor conjunta, que incluye diversas medidas tendientes a disminuir males cardiovasculares, diabetes y pérdidas de calcio, entre otros problemas, los ministerios de Educación y Salud emitieron un decreto para que no se vendan más en las sodas de escuelas y colegios alimentos como bebidas gaseosas, jugos muy azucarados, confites, cajetas, papas fritas, empanadas grasosas, embutidos que no sean light, plátanos o enyucados fritos y en general cualquier alimento preparado con manteca, mantequilla o aceites que tengan grasas trans.
La noticia viene a reafirmar lo que ha sido una preocupación de LA REPUBLICA relacionada con los malos hábitos y sus consecuencias negativas sobre la salud.
La medida es muy importante porque, como se ha visto, los padres y madres de familia costarricenses en general no tienen aún una buena cultura, producto de la educación, que los lleve a transmitir a sus hijos los hábitos correctos para el mantenimiento de la buena salud mediante la sana alimentación y el adecuado ejercicio físico.
Así, teniendo en cuenta que la mayoría de los niños no reciben la formación y el ejemplo adecuados en ese sentido en el hogar y que parte de su educación integral proviene de lo que aprenden en escuelas y colegios, es importante que ahí se aborde el tema de la alimentación y el ejercicio físico, que será incluido en las clases de Educación Física y en las de Educación para el Hogar.
Las sodas de los centros educativos, por ello, no pueden entrar en contradicción con lo que se les enseña en las aulas.
En una forma responsable, la medida se implementará de manera gradual entre este año y 2014, para que la industria, si lo desea, pueda adoptar fórmulas con menos azúcar, sal y grasas en sus productos y elimine las grasas trans.
Una buena noticia, sin duda, para que entre todos se contribuya a una mejora en la salud de la población, lo que significará también menos gasto en atención médica. Los buenos hábitos alimentarios conducen a evitar el sobrepeso y la obesidad, a la vez que mejoran la nutrición.





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