Llega el arte… fuera el estrés
Ana María Rojas junto a una de sus pinturas.
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¿Qué le parece la idea de relajarse y salir del estrés pintando? Profesionales de diversas áreas lo hacen y descubren un placer que les da felicidad permanente.

De eso puede dar testimonio la artista Ana María Rojas porque ella además de pintar  porque es su “sueño cumplido”, enseña a hacerlo a ingenieros, arquitectos, abogados, enfermeras, médicos, amas de casa, entre otros.

Mientras escuchan música relajante y a la vez estimulante, los alumnos de Rojas van aprendiendo dibujo y pintura. Pero este no es único beneficio que les regala esas clases, ya que también se relajan y le dicen adiós al estrés.

Como ella da sus clases en una empresa dedicada a vender todos los elementos necesarios para el trabajo de los artistas, mucha gente descubre ese mundo fascinante y se incorpora a sus clases.

Pero también acuden a Rojas alumnos referidos por psicólogos, que saben del valor de esa placentera medicina.

“En nuestras clases hay cero estrés”, dice la pintora, pero además, cuando finalizan, cada vez, todo el mundo se va relajado y con buen ánimo a sus actividades profesionales que son de diverso tipo.

Y el beneficio de esto llega a muchos otros. ¿A quién no le gustaría disfrutar de los servicios y la atención de alguien que ha dejado atrás el estrés  y el mal humor y trabaja y vive con placer?

Claro que para descubrir y luego revelar a otros esa maravilla, Ana María Rojas tuvo que empezar por encontrar ella misma esa fuente inagotable de alegría.

En el año 2000 empezó a averiguar e ingresó a la Casa del Artista de donde salió graduada en 2003.

Después, y gracias a un convenio existente entre la Casa del Artista y el Ministerio de educación, que destina algún dinero para áreas marginales, Rojas empezó a dar talleres de pintura a estudiantes de la Escuela Otto Koper y a grupos de “scout”, un movimiento que busca educar a niños y jóvenes con base en valores y juego al aire libre.

Trabajó también durante ocho años dando clases de pintura en un ente privado, el Instituto Educativo San Gerardo.

Así, pudo Rojas descubrir la forma en que el arte cambia la vida a las personas.

Su  primera exposición colectiva, en el año 2006, fue en el Instituto Nacional de Aprendizaje, INA, en Grecia.

“Me interesan nuestras raíces. Que la gente recuerde y se emocione con la vida de la Costa Rica de nuestros abuelos y bisabuelos. También me gusta mucho la figura humana y la naturaleza en general”, afirma Rojas, quien maneja todas las técnicas pero prefiere el óleo.

“Trabajo estos temas mediante el hiperrealismo, que siendo una forma cercana a la fotografía me permite reflejar sueños, realidades y el mundo maravilloso que tenemos dentro. En las obras de la figura humana busco reflejar la esencia de cada persona o personaje creado”, dice la artista.

Si usted quiere acercarse a conocer los cuadros de Ana María Rojas, y descubrir la puerta de entrada a ese mundo del arte que quizás nunca había vislumbrado como algo que puede hacer suyo, visite su actual muestra en la Sala de Exposiciones de la sede central del INA, en La Uruca, de 8 am. a 3 pm. de lunes a viernes durante este mes.

“El arte saca fuera algo único en cada ser humano”, dice Rojas. Y quizás por ello, ahora seis de sus alumnos decidieron dedicarse en forma exclusiva a la pintura.

 

Carmen Juncos y Ricardo Sossa

Editores jefes y Directores de proyectos

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Foto: Gerson Vargas, Cortesía y Shutterstock

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