Limón aún no despega, tras avances de nueva terminal
El puerto se construirá sobre esta isla artificial, que tiene un avance del 40%. Cortesía APM Terminals/La República
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La cosecha de inversiones que traería la nueva terminal de APM Terminals aún no despega en Limón.
A menos de un año de su arranque, la construcción de la terminal de contenedores de Moín ya registra un avance del 40% de la isla artificial, donde se instalará el puerto que tendrá capacidad para movilizar más de un millón de contenedores.
En la misma zona de Limón, sin embargo, muy poco se ha hecho en la generación de inversiones públicas y privadas que contribuyan al despegue de la provincia.
Si bien el 85% del personal que labora en las obras es limonense, alrededor de unas 100 personas provienen del Valle Central y del extranjero.
Se trata de personal técnico especializado y algunos ejecutivos expatriados de Europa que trabajan tanto para APM como para el consorcio constructor BAM van Oord, a cargo de la ejecución de la construcción.
Algunos de estos ejecutivos tuvieron dificultades para encontrar una casa de habitación acorde con sus necesidades y estilo de vida, o tuvieron que pagar un precio muy alto.
Adicionalmente, sus opciones de entretenimiento son limitadas. La oferta culinaria en la ciudad de Limón es escasa y tampoco hay centros comerciales ni sitios familiares, por lo que deben optar por ir a otras zonas de la provincia, como el Caribe Sur, los fines de semana.
Todas estas situaciones generan inconvenientes, pero por otro lado son oportunidades de negocio para los empresarios de la zona, o de otras regiones.
“El mercado turístico sería el primero que debería explotar, tomando en cuenta la llegada de más personas a Limón y la reactivación de cruceros”, dijo Rubén Acón, presidente de la Cámara de Comercio de Limón.
Para hacer estas inversiones, se requiere contar con un plan regulador que determine el uso de suelo en las distintas zonas de la provincia, y que haya disponibilidad de agua.
Sin ambas cosas, los empresarios encontrarían problemas.
También se requiere inversión pública. A la fecha existe incertidumbre sobre el origen de los fondos para la ruta 257, que conecta el puerto con la carretera principal de Limón.
También se está a la espera de que se apruebe el contrato para la ampliación de la ruta 32, desde Moín hasta el cruce de Río Frío, que ayudará a agilizar la vía comercial más importante del país.

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