Liderar con el ejemplo
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Liderar con el ejemplo

Más allá de los discursos y los propósitos grandilocuentes, el líder debe ser el ejemplo de lo que exige al resto de la organización

Ser líder no solo implica tener cierto poder sobre el resto de los empleados de la organización, sino además ser observado y analizado por los mismos colaboradores. El líder debe servir de ejemplo, puesto que la gente se fijará en qué hace y qué dice. De ahí que resulte fundamental el proceso de alineamiento por parte del líder, es decir, alinear lo que se dice y lo que realmente se hace en las funciones del cargo.
Estamos hartos de ver corporaciones que enmarcan su misión, visión y valores en la entrada de las oficinas. Palabras grandilocuentes y llenas de buenos deseos. La realidad es que los líderes de estas corporaciones muestran a sus colaboradores actitudes y comportamientos totalmente alejados de los propósitos empresariales.


Esta falta de alineamiento genera consecuencias poco deseables entre el equipo. De una parte, los empleados sienten que la inconsistencia entre el discurso oficial y las acciones de los líderes generará problemas en sus propias posiciones. Por otro lado, los líderes verán menoscabada su autoridad frente a sus colaboradores.
De ahí la importancia de liderar con el ejemplo. Ser consecuente con el discurso, no solo oficial, sino con el que el líder intenta transmitir a su equipo, por medio de las acciones concretas en el día a día. Si nuestra organización está volcada en el servicio al cliente, el primero en demostrar que los clientes son el centro de la organización será el propio gerente.
El profesor Mario Alonso Puig lo explica con una claridad meridiana: "Líder no es el que lucha para ser primero; líder es el primero que sale a luchar". Porque si el líder no es el primero en ponerse el overol de trabajo, difícilmente sus colaboradores sentirán que deben enfundarse en él para lograr los objetivos.
Dar ejemplo significa que hay un hecho o comportamiento que debe ser seguido o evitado y por tanto, los responsables de ser ejemplo deben cumplir una serie de características. Debemos resaltar la importancia de hacer la diferencia entre dar el ejemplo y ser el ejemplo. Esto tiene una implicación conceptual profunda y de consecuencias prácticas graves, por cuanto dar es una demostración de lo ideal que debería hacerse respecto de algo. Por el contrario, ser significa encarnar en sus acciones lo que debe ser imitado, replicado o seguido por otras personas en la organización.
Convertirse en ejemplo de forma consciente para influir en los demás parece ser más bien un ejercicio complejo, por eso, John Adair, líder mundial en liderazgo, habla de “dar ejemplo y no de convertirse en ejemplo”. Y añade, “puedes dar ejemplo de forma inconsciente, como una expresión de quien eres, y eso es muy distinto a hacer algo porque se calcula cuidadosamente un efecto determinado", en referencia al cierto grado de manipulación que puede percibirse.

Francisco Avilés R.
Socio-director Cross&Grow
[email protected]
 


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