Emilio Bruce

Emilio Bruce

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Viernes 27 Enero, 2017

La libertad debe rodear al éxito, el éxito debe promoverse, nunca desalentarse. Los exitosos constituyen ejemplo a seguir. Los exitosos son el motor del crecimiento económico. No se desalienta el éxito, ni se persigue como si este fuera una maldición, ni se trata de evitar que los exitosos existan

Sinceramente

Liberalismo. ¡No se desalienta el éxito!

¿Cuántos individuos, utilizando sus verdugos como arma política la presunción de culpabilidad han sido juzgados sin pruebas y cuántas personas inocentes han sido linchadas sin recurso ni apelación? ¿Cuántos regímenes con un líder —reyezuelo sin corona— gobiernan por decreto? ¿Cuántos países viven la tragedia del partido único donde no hay posibilidad de escoger algo diferente y menos de cambiar? ¿Cuántos países ven a los líderes de oposición perseguidos, reprimidos, detenidos y encarcelados?
El liberalismo como ideología no pasará a la historia o perderá vigencia mientras haya amenazas contra la libertad y contra la igualdad ante la ley de las personas, o mientras las haya contra la propiedad privada, la seguridad jurídica o los derechos humanos y civiles de los individuos.
La lucha por la libertad y la dignidad del ser humano no concluirá mientras existan personas y movimientos con deseos de colectivizar la economía suprimiendo la propiedad privada y la iniciativa individual, afectando la libertad de los hombres.


Quitarles el fruto del trabajo y del esfuerzo a los seres humanos exitosos para dárselo a los menos favorecidos del éxito podría desalentar el éxito de todos y restar motivación a quienes desean progresar y ser más en la vida. Si los exitosos son insultados, descalificados, acusados de ser “todos corruptos”, “defraudadores de impuestos”, “explotadores” no se estará motivando a nadie para que cumpla este conveniente papel social. Los simpatizantes del despotismo califican el éxito como explotación y a los exitosos de explotadores.
¿Cuánta carga sobre el exitoso lo transforma en un fracaso, lo agobia y lo frena? ¿Cuánta carga hará a los exitosos emigrar a otro país? ¿Hay desarrollo sin éxito?
Muchas personas consideran que las brechas económicas y sociales se deben de cerrar impidiendo que los que más tienen disfruten de eso por lo que tanto se han esforzado. Muchos consideran que un país progresa evitando el éxito ajeno. Muchos creen que se logra mediante cargas que impliquen que los exitosos arrastren a los no exitosos.

Los adversarios del liberalismo proclaman: ¡Cierren las brechas gravando los ingresos altos para que los que generan más ganen menos! ¡Cierren las brechas sociales imponiendo esfuerzos adicionales a quienes son productivos, ganan mucho y son exitosos para que estos carguen en su éxito a los que no lo han tenido! ¡Carguen al éxito de emprendedores, y líderes comunitarios el costo de quienes son menos ambiciosos, menos trabajadores o productivos! ¡Todos contra los ricos dicen los déspotas, pero todos deseamos ser ricos!
En realidad en la perspectiva liberal no se desalienta a los exitosos nunca. Más bien a los exitosos se les motiva para que sean cada vez más exitosos. A quienes no han sido exitosos se les motiva, educa, financia, asiste, para que en un mercado libre también sean exitosos. En el liberalismo las brechas se cierran haciendo exitosos a quienes no lo son. Se cierran subiendo a los rezagados no bajando a los exitosos.
La libertad debe de rodear al éxito, el éxito debe de promoverse, nunca desalentarse. Los exitosos constituyen ejemplo a seguir. Los exitosos son el motor del crecimiento económico. No se desalienta el éxito, ni se persigue como si este fuera una maldición, ni se trata de evitar que los exitosos existan. La falta de motivación para esforzarse más, la ausencia de ambición, la indolencia, el paternalismo, el exceso de impuestos, el clientelismo no son motores del éxito, son motivadores de fracaso.
El liberalismo existirá como una opción favorecedora de los pueblos mientras haya regímenes despóticos. La lucha por la libertad económica y de mercado, de decisión y escogencia está vigente porque hay quienes creen saber mejor lo que necesitan los gobernados que los gobernados mismos y son reyezuelos sin corona pero con poder populista. Los nuevos reyezuelos o déspotas son llamados comandantes, pero el hábito no hace al monje, déspotas son déspotas.
Mientras haya quienes restrinjan la iniciativa individual, la capacidad de escogencia o la de decisión del individuo para hacer y lograr lo que este ambiciona, el liberalismo seguirá vigente como una opción revolucionaria contra los déspotas que desean imponer su voluntad sobre la de los hombres libres.
La libertad y la igualdad, el poseer propiedad individual, el ejercer iniciativa personal de manera libre, el tener un Estado de derecho que garantice que nada me sucederá y viviré libre y sin amenazas, son pilares del liberalismo y de una sociedad a la que aspiramos millones hoy en día.
Emilio R. Bruce.
Profesor
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