Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 22 Junio, 2015

Legionarios lesionados


Hace un año todavía saboreábamos el triunfo de la Sele ante el equipo de Italia e ignorábamos que, en el siguiente partido, Costa Rica se aseguraría el pase a octavos de final por segunda vez en la historia. Los futbolistas regresaron gloriosos y fueron exportados a equipos más importantes que los nacionales.
Imagino el deseo de cada uno de ellos por ser elegido como uno de los 50 “legionarios” ticos. La posibilidad de otra vida, quizás, inimaginable. Para ser elegido tenían que exponerse en todos los sentidos de la palabra. Me miran, luego existo.


La carrera de los jugadores de fútbol empieza y termina cada vez más temprano. El tiempo que dura esa breve existencia es intenso y hay que aprovecharlo.
Gabriel Batistuta, el máximo goleador de la selección argentina (56, a Messi le faltan 8), fue noticia la semana pasada cuando dio declaraciones sobre su padecimiento.
El exjugador de 46 años no tiene cartílagos ni tendones en sus tobillos, los huesos se golpean constantemente entre sí y esto le produce intensos dolores.
“Batigol”, como se le conoce en Argentina, se esforzaba al máximo y pocas veces estuvo en la banca. En una temporada jugó 65 de 70 partidos. Para lograrlo se sometía a infiltraciones con corticoides que, a la larga, lesionan los tendones.
A los dos días de su retiro (hace diez años) el exfutbolista empezó a sufrir dolores tan insoportables que hasta pensó en cortarse las piernas. Ahora está a la espera de una operación de reemplazo de tobillos.
Nuestra máxima figura futbolística es Keylor Navas. Luego del Mundial de Brasil fue elegido para compartir la portería en uno de los mejores equipos del mundo.
La semana pasada nos enteramos de que el generaleño tiene una inflamación en el tendón de Aquiles que le impedirá jugar la Copa Oro. Las razones de su dolencia: un exceso de esfuerzo físico. La solución: operación o tratamiento. Ambas lo sacarían de juego por un tiempo.
Lesionados también en el talón de Aquiles, dos legionarios más, Óscar Duarte del Brujas de Bélgica y Yeltsin Tejeda del Evian de Francia, tampoco participarán en el próximo torneo de la Concacaf. Más allá de los dolores que estén sufriendo, la obligación de alejarse de la cancha puede ser angustiante en el plano emocional.
Muchos envidian la vida “glamorosa” de los futbolistas ticos porque viven en el extranjero y les pagan muy bien por hacer lo que les gusta: jugar. Nadie contabiliza el costo físico, cultural y sicológico.
Ahora que la FIFA está siendo cuestionada nada menos que por el FBI, habría que pensar en otras graves consecuencias que conlleva el fútbol como negocio que mueve millones de dólares.
Los que ponen la cara y, sobre todo, el cuerpo, los que viven presionados por clubes, aficionados, entrenadores, familiares, periodistas y empresarios, es decir, los jugadores, son los que sufren.
A todos ellos, los que nos hicieron gritar de emoción hace un año (incluso a mí, que no me interesa el fútbol), mis respetos. Que los sufrimientos les sean leves.


Claudia Barrionuevo

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