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Leer: un placer que no termina
Lara Ríos considera que aun con la llegada de Internet las personas continúan visitando las librerías


¿Cómo es el mercado de la literatura en el país?
Con la llegada de Internet, de los juegos electrónicos, IPad, celulares, etc. tiene que haber bajado la lectura en el país, tanto en niños como en adultos, eso es indudable. Pero el placer por leer libros impresos en papel no se va a acabar. Siempre habrá un sector que visite las librerías, compre las novedades y best sellers y siga fomentando su hábito de lectura.

¿Es difícil formar carrera como escritora en Costa Rica?

Claro que es difícil. Muchos escritores se desesperan por lo que tarda una editorial en dar su veredicto de aceptación a su obra y se ponen a imprimir independientemente. Pero entonces, ¿quién la distribuye? Hay varias editoriales nuevas en el país, a quienes les doy la bienvenida, y les deseo la mejor de las suertes, pero tienen el problema de la distribución y de la venta.

¿Cómo se inició en el mundo de las letras?

De pequeña escribía poemas y leía mucho. En 1971 comencé a escribir un libro de cuentos para niños que se llama “Los cuentos de mi alcancía”. Lo mandé a la Editorial Costa Rica y me lo rechazaron. Tiempo después hice un viaje a América del Sur y me encontré con el libro “Tutú Marambá” de María Elena Walsh. Eran poemas alegres y divertidos y quise hacer un poemario basándome en las ideas de la genial autora. De ahí nació el libro de poemas “Algodón de azúcar”. Luego se publicaron “Los cuentos de mi alcancía”. Pasó el tiempo, tuvimos nuestros hijos y uno de ellos era hiperactivo y resolví hacer un libro basado en las travesuras de este muchacho. El libro se llama “Pantalones cortos” y le siguieron “Verano de colores” y “Pantalones largos” que forman una trilogía. Luego escribí “MO” sobre los cabécares y varios libros más que suman 15 en total. También he escrito varios cuentos y obras de teatro.

¿Cómo logró posicionarse?

Todo lo hicieron los niños. Tomaron los libros como suyos, algunos los leyeron varias veces y con la ayuda de maestros y profesores llegaron a ser consentidos en las aulas. Creo que tiene que ver mucho el sentido del humor que tengan los libros.

¿Qué la motivó a involucrarse en este mundo?

Como leí tantos libros en mi infancia y en mi juventud, me llené el corazón de seres mágicos. Además me gusta escribir sobre mi entorno y sobre las vivencias que he tenido a través de mi vida.

¿Un escritor nace o se hace?

En el caso mío, heredé el gusto por escribir de mi abuelo Aquileo J. Echeverría, pero no puede quedarse uno con lo que hereda de sus ancestros, hay que ponerse a trabajar y duro. A pesar de que nunca fui a la universidad como alumna regular, recibí muchas charlas, cursos, talleres y clases con destacados profesores en materia de literatura, gramática, estilo, redacción y tuve la disciplina de ponerme a escribir todos los días.

Giuliana Llanes
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