Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 2 Febrero, 2015

Enero de 2015 ha sido un mes muy movido. Tanto en nuestro país como en el mundo


Las noticias de enero

Regreso hoy a este espacio luego de haber descansado de la escritura durante todo el mes de enero. Confío en que algunos de los lectores que de vez en cuando buscan mis artículos hayan extrañado mi ausencia.
Enero de 2015 ha sido un mes muy movido. Tanto en nuestro país como en el mundo la cantidad de malas noticias relacionadas con muertes, terrorismo, mafia y narcotráfico han provocado manifestaciones públicas de los ciudadanos.


Han pasado también tonterías y cambios positivos que han llenado titulares.
Aquí mi resumen.
En enero el atentado contra la sede de la revista satírica Charlie Hebdo unió a los europeos contra el terrorismo y puso en evidencia los serios problemas de xenofobia de la sociedad francesa.
En enero el zipizape entre la Procuradora y el exviceministro de la Presidencia unió nuevamente a don Luis Guillermo y a don Melvin en contra de todos y puso en evidencia la falta de comunicación y la improvisación del gobierno.
En enero el supuesto suicidio de Alberto Nisman, el fiscal a cargo de la investigación del atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina, unió a los argentinos contra la impunidad y puso en evidencia el temible poder de la mafia en ese país.
En enero la III Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños unió a los treinta y tres países del área y puso en evidencia la inmadurez de Maduro que, primero anunció que un grupo de terroristas había viajado a Costa Rica para amenazarlo y después, no solo manejó el vehículo que lo recogió en el aeropuerto, si no que se bajó del mismo para saludar a sus simpatizantes.
En enero el triunfo de la Coalición de la Izquierda Radical (SYRIZA, por sus siglas en griego) unió al 36% de los ciudadanos griegos en contra de las crueles medidas de austeridad que les fueron impuestas y puso en evidencia que la paciencia y la resignación tienen límites.
En enero sucedió un hecho vergonzoso: el fallo del caso de Jairo Mora. Es difícil aceptar que un crimen tan indignante como el del joven ambientalista quede impune. No solo sus padres y sus amigos no obtuvieron justicia, todos los ciudadanos de este país perdemos con el resultado del juicio.
El fuerte enojo que la jueza Yolanda Alvarado no pudo disimular, está más que justificado ante la cantidad de errores en la recolección y presentación de las pruebas. Se supone que los oficiales del OIJ y los fiscales son profesionales altamente calificados por lo que parece que tanta equivocación no puede ser del todo inocente.
Jairo Mora protegía los nidos de las tortugas baulas de los ladrones de huevos. Trabajaba en el Caribe, una región donde el narcotráfico ha logrado establecerse en muchos espacios. La cantidad de dinero que mueven los carteles de la droga son inimaginables. En una zona tan abandonada por todos los gobiernos y, por lo tanto, pobre, es más fácil comprar conciencias.
En enero el resultado del juicio por el asesinato de Jairo Mora nos une contra la impunidad y pone en evidencia los enormes fallos del Poder Judicial.

Claudia Barrionuevo

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