Nuria Marín

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Lunes 12 Abril, 2010


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Las maravillas del GPS

Para quienes reconocemos la grandeza de don Pepe Figueres al abolir el ejército, y entre otros beneficios destinar los fondos a la inversión social, nos es difícil reconocer que avances militares puedan paradójicamente facilitar significativamente nuestra vida.
El formalmente conocido como Navstar GPS fue desarrollado por el Pentágono en los años 70. Gracias a una red de 24 satélites en órbita, la transmisión de ondas radiales, el reloj atómico, y una correspondiente triangulación contamos con el más sofisticado avance de navegación y localización, el GPS.
A partir de la primera Guerra del Golfo Pérsico (1991) los beneficios militares han sido más que evidentes en término de movilización de tropas, direccionamiento de armamento de alta tecnología como los misiles, localización de un objetivo, etc. Pero son los usos civiles, los que presentan posibilidades infinitas.
Gracias al GPS, transitar en cualquier parte del mundo e incluso dentro de nuestro poco señalizado país, no es ya una fuente de tensión familiar ni demanda de nosotros un imposible bagaje lingüístico.
Para quienes vuelan, es posible a través de teléfonos como el iPhone o conexión a Internet, dar seguimiento a un vuelo en su ruta, cumplimiento de horarios o detectar anticipadamente inconvenientes atrasos.
En el GPS, quienes practican deportes como correr o el ciclismo, cuentan con convenientes, económicas y fácilmente portables herramientas que permiten calcular luego con un recorrido virtual, distancia, tiempo, eficiencia, etcétera.
A nivel empresarial, la trazabilidad de bienes e incluso de personas, el complejo manejo de una flotilla o bien la recuperación de vehículos ante la creciente inseguridad, se hace sin lugar a dudas muchísimo más sencillo y barato gracias a tecnología GPS, esto sin mencionar la rebaja de la póliza antirrobos que el INS ya reconoce.
En un país donde la violencia intrafamiliar es una realidad, cuya más cruel punta del iceberg es la muerte de poco más de 30 mujeres tan solo el año pasado, el GPS se podría convertir en una alternativa efectiva y barata contra este creciente flagelo.
En momentos en que la seguridad ciudadana afecta nuestra calidad de vida, el GPS se puede convertir igualmente en una valiosa y barata herramienta para nuestras autoridades policiales y judiciales, claro está dentro del marco de respeto de los derechos humanos.
La trazabilidad de vehículos y naves facilitaría la lucha contra el contrabando y el trasiego de drogas. Igualmente, podría ayudar en la supervisión del cumplimiento de restricciones judiciales así como evitar a bajo costo la fuga del país de personas con procesos pendientes.
La incorporación de nuevas tecnologías demandan una fuerte inversión inicial así como importantes cambios culturales en las autoridades y usuarios, sin embargo, en el mediano y largo plazo los beneficios son incuestionables. La pregunta del millón, es ¿qué esperamos?

Nuria Marín