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Lunes, 19 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Las llaves del éxito de Ferguson

Arturo Jofré [email protected] | Viernes 25 octubre, 2013


Estas “lecciones” de liderazgo son útiles en cualquier tipo de actividad, especialmente aquellas que requieren un excelente trabajo en equipo


Las llaves del éxito de Ferguson

Una profesora de la Escuela de Negocios de Harvard, Anita Elberse, le ha seguido la pista desde 2012 a sir Alex Ferguson, uno de los más brillantes directores técnicos de fútbol, que este año decidió retirarse en gloria y majestad del Manchester United.
La investigadora buscaba los factores que lo llevaron a un éxito tan extraordinario y sostenido durante un cuarto de siglo.
Estas “lecciones” de liderazgo son útiles en cualquier tipo de actividad, especialmente aquellas que requieren un excelente trabajo en equipo. Deseo compartir con ustedes algunos de los hallazgos.
Lo primero que hizo Ferguson fue concentrarse en captar y desarrollar talentos desde edades muy tempranas y esa pirámide de jugadores de primera línea le permitió no solo un éxito sólido y sostenido, sino también una estructura superior a los caprichos de cualquier estrella.
Lo segundo fue delimitar claramente el ámbito de su autoridad y lo expresaba así: “Nunca usted debe perder el control, no cuando está tratando con 30 profesionales todos millonarios y de alto nivel”. Cuando algún jugador desafiaba su autoridad, el coach reaccionaba y le advertía que había pasado la línea. El reincidente no tenía muchas opciones.
Por ejemplo, cuando Roy Keane, capitán por largo tiempo del equipo, criticó públicamente a sus compañeros, hasta ahí llegó su contrato. Cuando un jugador traía una influencia negativa al grupo, Ferguson actuaba rápidamente.
Ferguson había construido una fortaleza que le permitía no aflojar sus líneas de autoridad. Efectivamente, sus jugadores lo conocían desde niños, él había contribuido por años a su desarrollo y a darles las oportunidades para su éxito. No se ganaba a los jugadores tratando de “caerles bien”, algo que le complica la vida a un coach.
Para Ferguson lo correcto es hacer bien la tarea, eso es lo que genera el respeto.
Durante las sesiones de entrenamiento el coach da énfasis a las acciones positivas de los jugadores. A nadie le gusta que se le critique en público, por lo que las acciones negativas de un jugador las señalaba en privado. Si un jugador hacía un mal papel, pero ponía todo su esfuerzo, no había problema.
La mejor forma de desarrollar a los jugadores es impulsar un buen trabajo, para Ferguson las palabras “bien hecho” bastaban para crear un importante estímulo. Pero también había reprimendas colectivas, las que se daban en los camarines tan pronto concluía el partido. Los errores se sacaban a la luz en caliente, nunca se esperaba al lunes.
Uno de los elementos que caracterizaron el éxito de este coach fue la forma en que lograba “dar vuelta” el resultado de un partido en los últimos minutos, tenía una estrategia que elaboraba con inteligencia y mucha práctica. Era un experto en manejar los últimos minutos.
Me voy a referir a esto último y a otras características del liderazgo de Ferguson en la próxima columna. La fuente de información es el último número de Harvard

Arturo Jofré

Business Review.
[email protected]