Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

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Miércoles 15 Febrero, 2017

A junio, dentro de tres meses, ya estará formada casi plenamente la pared electoral en la que colgaremos los retratos de los candidatos presidenciales principales de 2018

Pizarrón

Las convenciones y los debates de los precandidatos presidenciales

Esta columna ha sido escrita, y entregada al periódico, antes que empiecen los debates, ya programados de candidatos presidenciales, del Partido Liberación Nacional, uno el lunes 13 y otro el lunes 20 de febrero, de manera que no puedo referirme al contenido de los mismos.

Estos debates se han anunciado con debida antelación, tanto el que organiza el propio Partido Liberación Nacional (PLN), el lunes 13, como el que se organiza en conjunto del Grupo Extra con la Universidad ULACIT, el lunes 20, con una semana de diferencia entre ellos.
Sin lugar a dudas, el solo hecho de que el PLN haya programado su Convención Nacional para el 2 de abril, y que ningún otro partido político haya hecho una programación similar antes de esta fecha, ya le da una ventaja extraordinaria al PLN de ocupar el escenario de la atención pública y política. Solo de estos debates se discutirá, hablará y escribirá, probablemente, por parte de los diferentes analistas y comentaristas políticos, y sobre ellos se montarán para considerar entrevistas con cada uno de los precandidatos, o a pares, durante el tiempo que dure el periodo de la convención, y comparativamente con lo que sigue, ya con el candidato oficial.
En el próximo mes y medio dominará el escenario político nacional la convención del PLN con sus respectivos candidatos José María Figueres, Antonio Álvarez Desanti, Rolando González y Sigfredo Aiza, estos ya objeto de múltiples entrevistas en los diferentes programas de opinión y de análisis político existentes en el espectro radiofónico y televisivo nacional, como en los medios digitales y en las redes informáticas.
Del mismo modo, como ha estado sucediendo en estas últimas dos semanas, ha florecido la propaganda informativa de calle, en vallas especialmente, la de Antonio Álvarez Desanti aplastando a la de José María Figueres.
A mi gusto la propaganda de calle está mejor diseñada y me parece más efectiva la que patrocina a Antonio Álvarez Desanti que la que promueve a José María Figueres, salvo que alguien piense, que con la mal diseñada de Figueres se cumpla el objetivo que se hable de ella más por su mal diseño. La de José María Figueres ni siquiera tiene su fotografía o su imagen. Las campañas presidenciales en Costa Rica giran alrededor de candidatos, de personas de carne y hueso, de su imagen, y en la propia papeleta presidencial van colocadas las imágenes de los candidatos.
El equipo de propaganda de José María Figueres no puede presumir, ni partir a priori, de que es conocido o que sea más conocido que Antonio Álvarez Desanti. Si así lo hace le provoca un daño enorme a su candidato. Deben aprender, y también los otros partidos políticos con sus precandidatos y candidatos, de la campaña que está haciendo Antonio Álvarez Desanti en la parte publicitaria de vallas.
Estas mismas dos tendencias políticas tienen contratadas dos agencias de colocación de propaganda en medios informáticos a un matrimonio, que maneja dos agencias de esta naturaleza, una al servicio de un candidato y otra al servicio del otro, un cónyuge con uno y otro con el otro. ¡Chingo de cama matrimonial!
No he visto la pauta de estas dos tendencias en los medios informáticos, pero hay que ser ingenuo para no pensar en el riesgo que esa contratación tenga, por más profesionalismo que esas agencias posean, sobre todo si la experiencia de la publicidad de calle pareciera mejor la de un candidato que la de otro, y me imagino que en esa publicidad de calle hay dos agencias distintas, de dueños y profesionales distintos y no de un mismo matrimonio empresarial o de una misma cama publicitaria.
Si se busca la mejor pauta, en espacio de tiempo y considerando programas en los que se pauta, es obvio que ambas empresas chocan en sus intereses, aunque sean del mismo matrimonio, porque cada una debe defender lo mejor posible los intereses de su patrocinado, y cada una debe velar por buscarle o colocarlo en la mejor franja publicitaria. ¿O no es así? No sé cuál de los dos precandidatos debería revisar su pauta comparativamente, con visión crítica, para ver si le está yendo bien, y revisar también a sus equipos partidarios que escogieron esta situación, porque a nivel de estos equipos no se pueden cometer estos errores, salvo que se actúe más que por ingenuidad, por estupidez, por falta de miras políticas o porque intencionalmente se hace un trabajo en perjuicio del candidato que se quiere o aparenta apoyar.
Con convención para escoger candidato oficial también está el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), pero hasta junio, dos meses después que ha terminado la de Liberación Nacional, cuando ya Liberación Nacional tenga candidato oficial. A mi modo de ver es una convención tardía electoralmente hablando. Pero así lo establecieron tontamente las autoridades de este Partido.
Comparada la convención de la Unidad Social Cristiana con la de Liberación Nacional, este partido le tendrá dos meses de diferencia de tener candidato oficial, haciendo ya campaña propia, tratando de sumar voluntades partidarias y ajenas al Partido y a su campaña, mientras el PUSC apenas balbuceará su candidato en junio, suponiendo que al término de esa convención queden todos conformes, y que si alguno de los que pierden no salga en carrera a buscar otra tienda partidaria para buscar candidatura, o apoyar a otro candidato y partido, como se rumora que puede suceder.
A estas dos convenciones, la de Liberación Nacional y la de la Unidad Social Cristiana, se sumará la del Partido Acción Ciudadana, probablemente, aún sin anunciar su fecha, donde ya hay dos candidatos en la lista.
El Frente Amplio resolverá su candidatura oficial según han anunciado en mayo, probablemente en asamblea nacional más que en convención de no concretarse las candidaturas de los otros dos diputados que han sonado para ello, junto a Edgardo Araya, Francisco Hernández y Ligia Fallas.
En el cuadrilátero político del Movimiento Libertario están Otto Guevara y Natalia Díaz, ambos diputados, con igual presencia pública parlamentaria. Todavía Otto Guevara maneja un poco mejor su presencia en medios que Natalia Díaz, pero esta joven diputada empieza a brillar más, con más frescura y trasparencia, me parece, que el fundador del Movimiento Libertario.
Los candidatos ya proclamados del Partido Republicano Social Cristiana, Rodolfo Hernández, y del Partido Nueva Generación, Sergio Mena, están solos pero al margen del impacto de las convenciones que están en marcha. Sergio Mena ocupando cada vez más escenarios y espacios, abriendo surcos. Si sigue así va a llegar lejos.
Los otros partidos que no tienen candidatos ni precandidatos formalmente nominados están más que al margen de la lucha política inmediata, fuera del tren electoral. Algunos de estos partidos suenan porque tienen diputados que aspiran a ser candidatos oficiales de sus partidos, pero aún no tienen nada concreto.
A partir del 2 de abril seguramente el candidato que resulte ganador en Liberación Nacional no aceptará debates con otras personas que apenas sean precandidatos de otros partidos. Los debates importantes serán a partir del 2 de abril entre candidatos oficiales de cada partido. Así de lógico y natural será, aunque los precandidatos de los otros partidos se seguirán viendo en el espejo de ese candidato y comparándose con él, al tiempo que afirmarán su figura, su candidatura y su presencia.
Lo que es definitivo, es que a junio, dentro de tres meses, ya estará formada casi plenamente la pared electoral en la que colgaremos los retratos de los candidatos presidenciales principales de 2018.
Respecto a los debates de los candidatos y precandidatos de los partidos políticos, así como la participación de los mismos en programas de opinión y análisis político, se desenvuelven en dos direcciones.
La primera, es lograr el apoyo de sus propios partidarios, pues son debates en el seno del partido y sus simpatizantes, afiliados o adherentes, para lograr su voto de apoyo el día de la convención y porque tienen que movilizar sus partidarios a las urnas.
La segunda, es llegar a ciudadanos que no siendo del partido político se acerquen a votar por ellos por lo que dicen, ofrecen o prometen en sus discursos, porque ven al posible candidato y a su partido con esperanza frente a la constitución del próximo gobierno y de dar respuestas a los problemas que la gente siente como principales y agobiantes.
Así, sus discursos van orientados fundamentalmente a ellos, a todos los electores, a los propios del partido y a los externos, por eso tratan principalmente temas nacionales, y no se concentran en discusiones partidarias.
Con los temas nacionales que están dibujando algunos precandidatos están destacando lo que consideran los principales problemas del país y de los ciudadanos. Por ahora a nivel de consignas señalan los problemas. De manera concreta lo hace Antonio Álvarez Desanti, de manera etérea, como un canto al cielo, lo hace José María Figueres.
Los otros que se mencionan, en los otros partidos políticos, están tan enmarañados en sus trifulcas electorales internas que ni siquiera tienen consignas. Algunos solo exhiben hachas, sables y guillotinas, cuando no los dientes.
A partir de este lunes que pasó, ahora sí, ya estamos en elecciones.