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La verdadera historia del Quipú
“Libro” indígena costarricense elaborado a base de cuerdas de colores y nudos podría revelar la clave para traducir cientos de documentos antiguos

Un censo realizado en Talamanca en el año 1873 podría ser la clave para descifrar los cientos de quipús descubiertos en el mundo.
Producidos a base de nudos en cuerdas de colores que tienen diferentes significados, son verdaderos documentos que retrataban la vida de los indígenas precolombinos.
El quipú costarricense, que retrata la vida de hace más de un siglo, es el único en el mundo que tiene una versión del libro en inglés y alemán, todos los demás permanecen como un misterio.
El hallazgo de estos libros, que poseen idéntica información que el quipú de metro y medio, podría ayudar a entender cómo era la vida de los indígenas americanos.
Este tesoro se encuentra en el Instituto Smithsonian desde 1874 (un año después de haber sido ejecutado) y el proyecto Censo de Talamanca busca devolverlo al país para ser investigado.
La idea es que investigadores nacionales e internacionales exploren cómo traducir los quipús de América en el lugar de origen.
“Yo compararía este descubrimiento con el de la Piedra Rosetta (hallazgo con el cual se descifraron los jeroglíficos egipcios). Podría ser la clave para traducir cientos de antiguos documentos indígenas del continente”, explicó Ahiza Vega, líder del proyecto.
La investigación de Vega reveló que en 1873 el científico estadounidense William More Gabb realizó un censo de la región de Talamanca y fue quien escribió estos libros.
De forma simultánea, Gabb le informaba de sus hallazgos a un sabio indígena que a su vez los documentó en el quipú.
El investigador estadounidense envío el quipú como parte de una colección a Washington, pues temía que se perdiera o deteriorara en una Costa Rica entonces sin museos.
Depositó la colección en el Smithsonian bajo el poder de su dueño: el gobierno de Costa Rica, afirma el mismo Gabb en una carta dirigida al entonces presidente Tomás Guardia.
“Normalmente, recuperar piezas arqueológicas de museos extranjeros es difícil, pero en este caso, bastaría con que la presidenta Laura Chinchilla lo solicite. Es un tesoro cultural de Costa Rica bajo poder de Costa Rica. Tenemos todos los documentos para probarlo”, subrayó el escritor José León Sánchez, quien es parte del proyecto.
Vega y Sánchez instan a que una vez devuelto el quipú a Costa Rica, sea entregado al Consejo de Ancianos de la región indígena en Bribri y se invite a especialistas a investigarlo.
Los libros en inglés y alemán están en la biblioteca de la Sociedad Filosófica de Filadelfia y están siendo traducidos al español.
Gabb llegó a Costa Rica con la tarea de recolectar toda la información posible de la zona de Talamanca para el gobierno.
El magnate estadounidense Minor Keith, quien construía el ferrocarril de Limón y la United Fruit Company, fue de las personas que más apoyó el trabajo de Gabb y quien le sugirió enviar sus descubrimientos a Estados Unidos.
El quipú costarricense ya era conocido en el mundo arqueológico por ser el único que se ha encontrado en Centroamérica.
Los españoles les llamaban “los nudos del diablo” porque no podían descifrar sus mensajes y los científicos han buscado por años su significado.

Qué es un quipú

Se trata de un libro hecho a base de cuerdas de colores y nudos, asociado a las culturas andinas.
Contiene un código binario capaz de combinarse en más de 1500 unidades de información.
Es sumamente similar al libro tradicional de China Chie-Sheng, que sugiere que los chinos pudieron llegar a América antes que los españoles.
Al igual que el ábaco, es un invento antiguo que se ha encontrado en varias partes del mundo.

Fuente: Documentos Dr. Gary Urton, Escuela de Antropología, Universidad de Harvard.

Silvia Pardo
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