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Martes 19 Junio, 2012

La triste realidad de una separación laboral

Impera la obligación de informar, desde la realidad de los hechos, a mis queridos pacientes, colegas, compañeros y amigos del Hospital de Grecia, por qué me han separado de mis funciones. He sido víctima de una de las acciones más reprochables hacia la integridad de una persona cuyo único error ha sido ser responsable y honesto, denunciando y advirtiendo la situación que hemos sufrido el cuerpo médico del Hospital San Francisco de Asís en los últimos meses.
Me separan de mi puesto, por una supuesta irregularidad en la atención de una paciente embarazada, quien no presentó ninguna complicación y está en su casa con su hija, ambas en perfecto estado de salud.
Con la participación, dolorosamente, de algunos colegas y de un grupo de auditores de la Caja que realizaron una investigación, en la que no se me entrevista ni me piden declaración, el Dr. Róger Fernández Durán, director general, me aplica un procedimiento administrativo disciplinario con medidas cautelares, separándome de mi cargo por cuatro meses, además me prohíbe acercarme al hospital, según él para no entorpecer la investigación.
Medidas sorprendentemente desproporcionadas sin existir delito ni repercusiones en la salud de ningún paciente.
Me han querido silenciar reprimiéndome. Es muy incómodo que sigamos denunciando la verdad. Pésimas decisiones provocaron caos y desolación en este hospital, poniendo en peligro y afectando la salud de muchos de nuestros pacientes.
El supuesto ahorro económico, no podrán demostrarlo, porque no lo han logrado y nunca lo habrá, ya que han incrementado los gastos. Traslados de pacientes, días de estancias prolongados y cancelación de consultas, entre otros, son mucho mayores que el supuesto ahorro.
Nos han querido dividir y enfrentar a nuestros pacientes para hacernos quedar como culpables de una situación que no hemos provocado. Esa ha sido su estrategia. Pero tenemos el privilegio de vivir día a día la realidad de nuestros pacientes, encontramos plena satisfacción en su gratificante sonrisa, agradecidos por atenderles y brindarles nuestra atención.
Los que visualizan la salud de nuestro pueblo como un simple presupuesto o una burda estadística nunca tendrán estos privilegios porque no se los merecen.
La raíz de todos los males es el egoísmo. Olvidemos los intereses particulares porque de lo contrario seremos corresponsables del asesinato de nuestra seguridad social, acabando así con nuestras garantías y paz social.
Unos pocos inescrupulosos no pueden robarnos lo que les costó sangre y tanto sacrificio a nuestros ancestros.
Por las futuras generaciones afrontemos con valentía el reto de defender, reinventar, perfeccionar y mejorar nuestra seguridad social.
No podemos permitir que nos priven del legítimo derecho como cuerpo médico nacional de exclamar: ¡basta ya!
No vamos a permitir que jueguen con la salud de todo un pueblo y seremos actores principales en esta lucha por salvar nuestra Caja, ya que somos el eje central y fundamental de la seguridad social.
La salud no puede ser jamás un títere de nocivos políticos para desangrarla y privatizarla con el único afán de enriquecerse unos pocos a costas del dolor ajeno.

Oscar E. Montero Guzmán
Médico