Mónica Araya

Mónica Araya

Enviar
Martes 17 Marzo, 2015

La reforma fiscal es necesaria, pero iniciar con “borrón y cuenta nueva”, luego de tres intentos fallidos de gobiernos anteriores es frustrante


La silla sin patas

Me desconcierta la ambigüedad en las declaraciones y el actuar de este Gobierno. A todos nos conviene que salga adelante por el bien de país, de la democracia e institucionalidad costarricense.
En este momento la mejor comparación que puedo hacer es que el Gobierno es una silla sin patas. Bien sentado, porque ahí lo puso el electorado, pero sin las herramientas y operadores necesarios.
Como dijo Carlo Von Clausewitz: “...En la estrategia todo resulta muy simple, pero no por ello muy fácil. Una vez que, por las relaciones de Estado, se determina lo que la guerra podrá y tendrá que ser, entonces el camino para alcanzar esto será fácilmente encontrado; pero seguirlo en línea recta, llevar a cabo el plan sin verse obligado a desviarse mil veces por mil influyentes variables, requiere, además fuerza de carácter, una gran claridad y firmeza mental.”
Ante esta frase vuelvo a preguntar cuáles son los proyectos de este Gobierno, cuáles serán los temas prioritarios, cuál es la estrategia, el análisis de la coyuntura para entonces plantear con quien y cómo?
No parece haber un rumbo claro, o prioridades. Parece una vez más que se resuelve el día a día con lo que se tiene.
El planteamiento de la reforma fiscal es necesario, pero pensar que se inicia con un “borrón y cuenta nueva”, luego de tres intentos fallidos de gobiernos anteriores es frustrante.
¡Las intenciones no son suficientes! ¡Y el no se puede, un paradigma!
Es claro que una reforma fiscal sin estar acompañada de estrategia, un verdadero plan de reducción y eficiencia del gasto, rendición de cuentas y una lucha seria contra la impunidad y la corrupción, será darle una bofetada al electorado, un acto irresponsable o prepotente.
Como si nunca nada hubiera pasado, como si el tico no tuviera memoria. Hacer más de lo mismo no es un cambio. ¡No es sensato!
Este “nuevo Plan Fiscal” está realmente basado en el presentado por el Gobierno anterior. Los problemas no han cambiado, mas si agravado. Las reformas planteadas: el impuesto de ventas y el de renta, según las proyecciones daría una recaudación mayor de un 2% anual del Producto Interno Bruto (PIB). No son medidas suficientes.
En 2015 tendremos un déficit fiscal proyectado de alrededor del 6,6% del PIB, es decir aumenta peligrosamente cada año, y eso todos lo sabemos, pero nadie hace nada.
Estamos cansados de oír propuestas, realizar debates, escritos, etc., sin ningún resultado concreto y sin que el Gobierno ponga de su parte; todas las propuestas son del bolsillo del contribuyente.
Poco bien recibido por la percepción general si se sigue gastando como si no hay un mañana. Los viajes podrán ser importantes para la política internacional de Costa Rica, pero la tarea pendiente está en casa.
Las patas de la silla no saldrán por obra y gracia, hay que hacerlas y sin excusas, si es que no solo se tienen buenas intenciones.


Mónica Araya