Logo La República

Domingo, 18 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


La revolución de los jazmines

Macarena Barahona [email protected] | Sábado 29 enero, 2011



Cantera
La revolución de los jazmines

Siempre he recordado las declaraciones de una joven guerrillera sandinista, en 1977, de por qué había decidido incorporarse al movimiento de insurrección y poner en riesgo su vida, su respuesta fue dotada de la simple realidad, con un único argumento: la vida no merecía vivirse con Somoza, quería una mejor vida, con libertad.
Clara y simple, como cuando este hombre en Túnez se inmoló, convencido de que su vida así no merecía seguir y la convirtió, en su lenta agonía, en el germinar de una revolución donde cada día sus conciudadanos llenan las calles y demandan un nuevo gobierno. Y de Egipto a Jordania, a Yemen, la denominada “Revolución de los Jazmines”, alcanza a la conciencia de los habitantes a liberarse del miedo que desde hace décadas estos regímenes han impuesto como base de sus sistemas.
No tener miedo y salir a la calle, ha sido siempre el valor humano que se recupera para demandar y luchar por los derechos civiles, políticos, sociales, religiosos, económicos.
Cuando las demandas superan el miedo, y los deseos de libertades vuelcan a los seres humanos a acciones únicas, de sacrificio y riesgo personal, es cuando también se libera lo mejor de cada uno y van presionando y arriesgando, hasta ceder las anquilosadas estructuras coercitivas de represión y suceden cambios. No es que estos regímenes cuenten con la legitimidad de sus naciones, es el miedo que congela, y la historia llena milenios en estos recorridos, en las largas luchas por las libertades de los seres humanos.
Sin embargo, estas naciones árabes, sobre todo las del norte de Africa, han tenido sus destinos comunes, una filosofía expansionista europea ha sabido por siglos lucrar de sus riquezas, sin búsquedas por mejores sistemas democráticos, sino de la mano también de estos regímenes que siempre han sabido encontrar interlocutores del poder económico o político en los países europeos.
Probablemente, la incertidumbre se una a la gran expectativa… ¿Qué pasará con nuestros poderosos intereses? Si los nuevos gobernantes se tornan radicales contra los intereses europeos o estadounidenses, y las corrientes del mundo árabe, logren estrecharse, pese a diferencias religiosas, y pueda más una cercanía de territorio e historia común, con un verdadero destino a futuro.
No, si estos jazmines pueden ser hermosos y poderosos, ya la vacía y mancillada palabra de democracia, obra creativa de una civilización mediterránea más del norte de Africa que del centro, no tiene el sustento del capitalismo moderno, tendrán que reinventarse con la música árabe, con sus riquezas y su fe. Una parte de Africa fundacional se estremece en esta precursora primavera, una oleada de libertad, sin miedo, una nueva lección para los ciudadanos del mundo.

Macarena Barahona