Iris Zamora

Iris Zamora

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Lunes 28 Septiembre, 2015

“¿Por qué las armas letales son vendidas a aquellos que pretenden infligir un sufrimiento indecible sobre los individuos y la sociedad…?”

…Desde Moncho

“La regla de oro”

Todos de pie recibiéndole, ninguno extendió su mano para saludarle, cuando vio al Secretario de Estado, él le extendió la suya, que siempre llevo pegada a su pecho. Mis primeros pensamientos fueron, obvio está en el Congreso de EUA, con mayoría protestante, republicana, los católicos también son minoría ahí
Conté las primeras cuatro veces que se levantaron de sus sillas para aplaudirle, luego me detuve. La profundidad, la fuerza de sus palabras, la calidez y suavidad de su tono de voz me atraparon, y sí, lloré.
Ver el aplauso de los representantes de las dos cámaras, en el Congreso de Estados Unidos, cuando el Papa recordaba a Mateo 7-12 fue realmente conmovedor. En Estados Unidos existe una fuerte corriente para eliminar crucifijos y signos religiosos de sitios públicos, sin embargo, este jueves en el corazón mismo de la nación norteamericana, Francisco recordaba la “regla de oro”. “Esta regla nos da un parámetro de acción bien preciso: tratemos a los demás con la misma pasión y compasión con la que queremos ser tratados”. Fue aplaudido por ello.
Se atrevió a hablar de migración, de los sueños de los padres de “migrar al Norte” para proveerle a sus hijos una vida mejor, se atrevió a preguntarles: “¿Acaso no es lo que nosotros queremos para nuestros hijos?”
Se atrevió a unir su voz a la de los obispos norteamericanos que piden la abolición de la pena de muerte, y recibió el aplauso prolongado de senadores y congresistas.
Se atrevió, en el centro del poder de Estados Unidos, quizá del planeta, a citar Laudato Si, su encíclica: “Necesitamos una conversión que nos una a todos, porque el desafío ambiental que vivimos y sus raíces humanas, nos interesan y nos impactan a todos”, agregó, “ahora es tiempo de acciones valientes y de estrategias para implementar una cultura de cuidado y una aproximación integral para combatir la pobreza, para devolver la dignidad a los excluidos y simultáneamente para cuidar la naturaleza”.
Convocó a “salir de la lógica del enemigo” de reducir la realidad entre buenos y malos… a trabajar por una economía sustentable y solidaria.
Sentenció: “…Si es verdad que la política debe servir a la persona humana, NO PUEDE SER ESCLAVA DE LA ECONOMÍA Y DE LAS FINANZAS…”
Denunció… “¿Por qué las armas letales son vendidas a aquellos que pretenden infligir un sufrimiento indecible sobre los individuos y la sociedad…? La respuesta, que todos conocemos, es simple, por dinero; un dinero impregnado de sangre, y muchas veces de sangre inocente.
Frente al silencio vergonzoso y cómplice, es nuestro deber afrontar el problema y acabar con el tráfico de armas. De pie aplaudido.
Rogó… “Les pediría que se acordasen de todas las personas atrapadas en el ciclo de la pobreza. Necesitan esperanza…”
¡Mis pensamientos iniciales derrotados...! Presidió junto al vicepresidente Joe Biden esta sesión conjunta el Presidente de la Cámara de Representantes, John Bohener, republicano, católico… y también, no pudo evitar las lágrimas.

Iris Zamora