Pedro Oller

Pedro Oller

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Martes 17 Mayo, 2016

 En la mayoría de los casos, la tecnología permite que usuarios y autoridades tomen mayor control sobre el tráfico, las alternativas y su vida

La presa final (1)

El tráfico vehicular en Costa Rica se acerca cada vez más, a lo que mi suegro llamaba la “presa final”. El momento en que la densidad del atasco será tal que tendremos que escoger entre el carro o la vida.
Las causas son muchas y en muchos casos no son exclusivas de nuestro país. En China (2010) un atasco de casi 100 kilómetros en la autopista que comunica Beijing con el Tibet tomó 12 días para liberarse. En Sao Paulo (2014) la congestión en hora pico alcanzó 344 kilómetros de cola acumulada. En mi caso, para ir de la salida a Forum por la radial Lindora hasta el cruce de Belén, no tomará menos de 60 minutos en hora pico. Si sumo el cuello de botella antes y después del mega peaje de Escazú, la situación puede tornarse invivible.
El problema del tráfico se puede asociar también con la contaminación y con la pérdida de productividad. En los Estados Unidos el Harvard Center for Risk Analysis, le atribuye al problema de la congestión más de 2,200 muertes prematuras y $18 millardos de costos en la salud pública, también estima en 42 las horas transcurridas en atascos y más de $121 millardos desperdiciados en combustibles y tiempo durante ese espacio.
El Foro Económico Mundial publicaba hace un par de años varios casos de éxito en los que las ciudades han implementado diferentes formas de atacar el problema de la congestión vehicular. En la mayoría de los casos, la tecnología permite que usuarios y autoridades tomen mayor control sobre el tráfico, las alternativas y su vida.
Así por ejemplo, en Estocolmo han fijado un peaje electrónico para ingresar a la ciudad que en los primeros dos años, disminuyó en 1 millón los vehículos en circulación diaria y generó un ingreso para mejorar los servicios de transporte en la ciudad. En Barcelona se implementó un laboratorio urbano que permite la prevención dinámica vehicular. Con información en tiempo real generada por cámaras y sensores, los conductores pueden decidir sobre rutas y los controladores sobre la frecuencia de la luz verde en los semáforos de la ciudad.
Londres ha desarrollado un planificador de viajes que permite obtener información y recomendaciones en tiempo real para que los usuarios decidan entre diferentes modos de transporte como caminar, el subterráneo, los autobuses, los trenes, las bicicletas y los botebuses para transitar por la ciudad. Apps privadas permiten entrelazar además información de GPS, contratar taxis y otros servicios privados de transporte.
En Hong Kong, los Autobuses Públicos Livianos, también conocidos como mini-buses, complementan las líneas de servicio tradicionales permitiendo acceso a áreas de difícil circulación. Tienen solo 16 asientos lo que los hace más rápidos y eficientes por la frecuencia de sus rutas y servicio punta a punta, sin paradas. Son una respuesta de última milla y una alternativa para el transporte no regulado (pirata) de personas. La ciudad china de Hangzhou tiene uno de los programas de bicicletas públicas compartidas más grande del mundo: 67 mil unidades distribuidas en 3 mil puntos de servicios y con un volumen diario de uso de 230 mil bicicletas en 2013. Dos razones de éxito son como se ha integrado el sistema con el turismo en la ciudad y la publicidad incorporada al servicio como una fuente de ingreso.
¿Qué podemos hacer en Costa Rica? Sigue…

Pedro Oller