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Viernes 27 Diciembre, 2013

Ver exclusivamente hacia quienes tienen más que nosotros, con el enfoque incorrecto, nos hace subvalorar nuestros méritos familiares y personales


La práctica hace al maestro

Los proverbios son famosos no por lo bonito que suenan, sino porque su aplicabilidad trasciende al paso de los años, las fronteras, las razas.
Por la naturaleza de la época en la que estamos, uno esperaría que las fiestas navideñas llamen a la reflexión no solo individual, sino también social.
Pensar en nuestros éxitos y fracasos del año, en nuestro propio crecimiento o frustraciones, es una forma necesaria pero insuficiente para que la ruta que tomemos el próximo año, no nos haga terminar 2014 nuevamente con el mismo sinsabor de haber tropezado con las mismas piedras de este año que cerramos. Si queremos enmendar malas decisiones, tenemos —conscientemente— que poner en práctica acciones y actitudes contrarias a las que nos llevaron hacia los resultados que tantas molestias nos causaron y, reforzar —conscientemente— las que nos hicieron sentirnos orgullosos de nosotros mismos.
El análisis social de 360 grados también es un buen punto de partida para iniciar un año.
Ver exclusivamente hacia quienes tienen más que nosotros, con el enfoque incorrecto, nos hace subvalorar nuestros méritos familiares y personales. Con una visión de aprendizaje, nos hace comprender que desde el punto de vista económico-social-de calidad de vida: podemos estar mejor… para trazarse metas, siempre he creído que el mejor parámetro necesariamente deberá ser superior que nuestras condiciones actuales.
Ver exclusivamente hacia quienes tienen menos que nosotros, con el enfoque incorrecto, podría hacernos creer que somos más que ellos (para mi gusto nada más deprimente en los seres humanos). Con un sentido de consciencia social, el análisis podría ser el granito de arena que necesitamos para convertirnos en agentes de cambio. ¿Cuántos de ustedes sienten dolor en el alma cuando ven por televisión los “sueños de Navidad”? ¿Cuántos de ustedes sienten la necesidad de hacer “obras de caridad” en esta época?… no dudo que la mayoría.
El famoso proverbio dice: La práctica hace al maestro. El análisis individual y social, teóricamente, debería ser una actividad mental muy sencilla de realizar. Los invito a trazarse metas que requieran coraje y sacrificios reales, así como pensar en aquellos que son menos favorecidos que nosotros, no sea una práctica de una vez al año… si no entonces: ¿Cómo podríamos convertirnos en maestros?
Las cosas que valen la pena, merecen nuestra dedicación y nuestra entrega. Uno no se convierte en mejor persona o mejor profesional solo porque el 31 de diciembre en la noche se hace ese propósito. Uno es mejor persona y mejor profesional porque todos los días, conscientemente, demuestra con hechos el compromiso que tenemos.

Alejandra Esquivel Guzmán
Gerente Gefisa
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