Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 1 Octubre, 2014

Costa Rica, en los últimos 25 años, pareciera ser la excepción a la regla establecida por Otto Von Bismark, el padre de la Alemania moderna


La política: el arte de lo posible

En casi todo el mundo la política exitosa es una donde el líder establece una visión, analiza unos pocos proyectos que pudieran ser posibles, y se dedica a lograr metas específicas de medio o largo alcance. Digo “en casi todo el mundo” porque Costa Rica, en los últimos 25 años, pareciera ser la excepción a la regla establecida por Otto Von Bismark, el padre de la Alemania moderna.
Aquí todos hemos oído del “Centro de Convenciones,” del “Aeropuerto de Orotina,” del “Expediente Digital de la Caja,” de la “Carretera a San Ramón,” de la “Torre Nueva del Calderón Guardia,” de la “Terminal de Contenedores APM” del “Tranvía,” del “Tren Eléctrico,” de la “Refinadora Nueva de Limón,” de un sistema grande e integrado de “buses intersectoriales,” de la “Alianza del Pacífico,” de “Reforma Fiscal,” de “Papagayo, la competencia a Cancún” y muchos proyectos e ideas más que uno que otro político, no importa su partido político, anuncia que va a lograr durante su periodo en algún puesto de elección popular. No debería extrañar que a estas alturas haya un nivel alto de escepticismo entre la ciudadanía que escucha estos planes.


Esto no quiere decir que no ha habido logros de algunos líderes costarricenses, que pudieron ignorar o poner en jaque a los “grupos del NO” y sacar al país adelante. José María Figueres logró traer a INTEL, los “grupos del NO” decían “ahora nos hemos convertido en ‘un chip republic’”, que sirvió de base para fuertes inversiones en empresas de tecnología. También terminó de abrir al sector bancario que ha permitido fuertes inversiones en vivienda y en otros proyectos de importancia.
Abel Pacheco terminó de concesionar el Puerto Caldera, que ahora es un modelo de operación para terminales marítimos en la región. Óscar Arias consiguió la entrada de Costa Rica en el Tratado de Libre Comercio (TLC) con el resto de Centroamérica y Estados Unidos, abrió las relaciones con China que incluyeron un acuerdo para dotar al país con un Estadio Nacional, abrió la Ruta 27 y terminó la Carretera Costanera.
Estos últimos proyectos habían sido ingeniados en los 1970 pero ningún líder logró completarlos.
Los “grupos del NO” saben cómo aprovechar una estructura estatal que permite a una multitud de instancias parar o retrasar cualquier innovación, por importante que fuera. Cuando se agotan todas las instancias, estos grupos se tiran a la calle con bloqueos y disturbios y si el líder es débil, sucumbe, como fue el caso con la Carretera a San Ramón.
Es temprano para saber si el gobierno nuevo tendrá la capacidad de “lograr lo posible” y durante los 43 meses que le queda sacar adelante unas dos o tres cosas importantes.
¿Alguien ha leído el Manual del Conductor del MOPT? Pareciera que este documento fue diseñado por un pequeño comité de los “Grupos del NO” ansiosos de limitar el número de conductores en las carreteras. ¡Increíble! ¡Hasta en eso se meten!

Carlos Denton
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