Macarena Barahona

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Sábado 26 Marzo, 2011


La odisea de Obama

Un triste y oscuro atardecer rodea las bellas costas del norte de Africa, atardecer de truenos y dioses ausentes, el antiguo Odiseo en su periplo de regreso de guerras ajenas es castigado con inclemencia por los dioses, naufragios y luchas míticas contra sus miedos más profundos. Un regreso de antihéroe, y al fin bendecido, y perdonado por la diosa suprema, Atenea, se le permite regresar al hogar a su verdadera, y cierta, última batalla hacia sus enemigos domésticos y hacia su Penélope.
Obama lidera un feroz ataque a Libia, buscando el petróleo nacionalizado de los libios, los invisibles civiles que buscan defender son trastocados por los militares del Ejército de Estados Unidos en explicaciones digitales, como en efectos escolares sobre matas digitales, para bloquear nuestra imaginación de cadáveres, fuegos y destrucción. ¿Dónde estará el petróleo? ¿Detrás de qué rebelde o detrás de qué civil?
Obama llegó a ser querido por millones de estadounidenses convencidos de un discurso pacifista, prometió el fin de la guerra de Irak, de Afganistán, de mejorar las relaciones con Cuba, prometió mejores leyes para migrantes latinoamericanos, buscando los millones de votos y más que cumplir, paradójicamente, buscando aliados en tierras americanas, declara una invasión sin previas consultas con el Senado, bajo, ahora sí, el ala protectora de aliados de la OTAN, y sus aliados de las Naciones Unidas.

Mientras, no como Odiseo y sus retos, sino un apátrida del continente americano, viaja por la región, no sabemos a que, a alejarse de su casa mientras la compromete una vez más a una larga guerra en busca de más petróleo y construcciones sobre destrucciones.
Brasil, Chile, cuando le preguntan por responsabilidades con el gobierno de Allende, silencio.
En El Salvador, le preguntan sobre los dos millones de migrantes trabajadores salvadoreños, silencio. Silencio sobre el apoyo militar, que costó la vida de más de cien mil salvadoreños.
No es Odiseo el que hace este periplo, atacando el mundo árabe de sus orígenes, es la sombra de lo que muchos soñaron que iba a ser el presidente negro, africano, árabe, y heredero de lo mejor de nuestro continente, la verdad y la paz.
Odiseo sufre por el amor de su tierra y su Penélope. Pero esta guerra, por el petróleo…un triste y pérfido atardecer.