Macarena Barahona

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Sábado 10 Noviembre, 2012


El carisma de Obama sigue siendo aplaudido por sus votantes, y por otros tantos millones de ciudadanos en el mundo que sabemos de la importancia de quien gobierna a Estados Unidos


Cantera

La negritud del Presidente Obama

Histórica reelección del Presidente de Estados Unidos. Barack Obama triunfó con 290 votos electorales del total de 538 del Colegio Electoral, el sistema indirecto y tan poco democrático que rige la vida política-electoral.
El voto hispano, el afroestadounidense, el de las mujeres y el de los jóvenes, volvió, como hace cuatro años, a darle el triunfo.
No hay duda que le acompaña un halo especial y su figura lleva la pose de un campeón olímpico. Se impuso en la reelección. Su discurso político y de propaganda sigue invicto, como las medallas de oro de los más grandes corredores, todos de origen africano. Su carisma sigue siendo aplaudido y lleno de fe para sus votantes, y para otros tantos millones de ciudadanos en el mundo que sabemos de la importancia de quien gobierna a Estados Unidos.
Representa Barack Obama al afroestadounidense, al ciudadano libre porque sus ancestros no fueron esclavos, él es el sueño americano: el mito negro que gobierna la Casa Blanca.
Un mito que prosigue con promesas como la reforma de salud, una reforma migratoria para hispanos, aumentar impuestos a las grandes fortunas, un fin a la guerra de Afganistán y una mejoría del nivel de vida venciendo a su gran deuda interna.
Con un gobierno dividido, el presidente Obama sueña con que el sueño americano no sea el recuerdo de generaciones anteriores, en fortalecer la economía para que sea más competitiva, generando más empleos.
Su relación con América Latina, disminuido el interés hegemónico —al no haber grandes presiones externas— por lo menos en Centroamérica, no amenaza su sueño americano, el control guerrerista (bajo dictaduras y compañías bananeras) ha sido trasladado a la lucha contra el narcotráfico.
El apoyo militar de Estados Unidos se dirige a las fuerzas represivas. Esta política abona la necesidad ideológica de la autodefinición con la amenaza a su equilibrio interno, por eso las guerras afuera de sus territorios prosiguen y la guerra interna se comprende contra el terrorismo y el narcotráfico, su orden social-jerárquico no se cuestiona.
Así también la situación del descendiente de África, y desde Estados Unidos hasta América Latina, las comunidades negras, viven segregadas culturalmente en muchas partes, Costa Rica es un ejemplo de ello, pero sus rutas fluyen desde Estados Unidos a Limón, desde el Caribe a Estados Unidos.
Nuestros compatriotas limonenses, afrocostarricenses, muchos serán también afroestadounidenses, forman parte de las colectividades en Nueva York, en Chicago y en otras grandes ciudades. Son también parte de ese anhelo del presidente Obama porque el sueño americano no sea parte del pasado y estoy segura de nuestros compatriotas también.


Macarena Barahona