Pedro Oller

Pedro Oller

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Martes 14 Junio, 2016

“Costa Rica tendría precios competitivos a nivel regional, de no ser por los impuestos que se cargan a los combustibles que paga el consumidor final (…)”

La mujer del César

En general lo que ocurrió el viernes en torno a RECOPE deja más que un mal sabor de boca, es como una bofetada insolente de esas que además de golpear, insultan. Repasemos:
- Para la edición de noticias de las 11 a.m. de Radio Monumental, estación que estaba escuchando, ya se sabía que RECOPE pediría un incremento histórico de alrededor de ¢80 por litro en las gasolinas.
- A las 3 p.m. ya se conocía un fallo de la Sala Constitucional que legitima —para todos los efectos— la convención colectiva de RECOPE. De recordar, que la ARESEP había excluido del cálculo del costo de la gasolina todos los gastos que no corresponden con el servicio público de distribuir los combustibles. Sin embargo, para la Sala la ARESEP entra en el ámbito de los jueces sin potestades y por ende, al dejar sin contenido económico el convenio laboral, violenta el derecho constitucional a la convención colectiva.
El que confluyan las dos cosas en cuestión de apenas unas horas es una pena y se presta para malas interpretaciones. Puede tratarse de una coincidencia o puede ser que RECOPE supo de la sentencia de previo; incluso, que ARESEP fuese notificada y decidió compensar los meses en que por el mecanismo aplicado por la Autoridad, sus gollerías no formaron parte del precio de las gasolinas.
El precio del crudo ha fluctuado este año desde $34 a finales de enero a $51, su monto más alto el martes de la semana anterior. Bien lo explica don Melvin Garita en su blog: “El primer trimestre del 2016 ha sido un buen arranque de año para RECOPE, acumula ganancias por ?9.550 millones, esto cuando el precio del petróleo se mantenía con una caída del 64% ($36) respecto a los máximos de Jun/14, y a los consumidores apenas nos ajustaban una disminución del 43% (?445).” Lo anterior sin considerar el aumento desmedido que RECOPE anuncia para julio.
RECOPE es un elefante blanco que no cumple ni siquiera con su nombre porque tiene más de 20 años de no refinar. Según había reportado REPRETEL hace un año, esto representa hasta $30 más por cada barril de gasolina. Según la ARESEP, “Costa Rica tendría precios competitivos a nivel regional, de no ser por los impuestos que se cargan a los combustibles que paga el consumidor final (…) en la gasolina súper, el impuesto representa el 53% del precio final; mientras que para la gasolina regular es de 52% y el diésel 39%.” Ahora, gracias a la Sala, sumemos de nuevo la convención colectiva a estos sobreprecios que pagamos todos.
Estamos golpeados no solo en el bolsillo sino también en la dignidad. Hay un tufo de indecencia en las convenciones colectivas de este país, negociadas para satisfacer intereses electorales y gremiales, al margen del interés público. La sentencia de la Sala nos recuerda que lo legal no siempre es moral.
O, como dijo nuestro señor Presidente en su infinita sabiduría, “el precio a veces sube y a veces baja” y, agrego yo, pero no al mismo tiempo. Nada más para complementar la cantinflada.

Pedro Oller