Nuria Marín

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Lunes 19 Abril, 2010


Creciendo [email protected]
La medicina en Costa Rica

Es una dicha que en Costa Rica contamos en el campo de la medicina con un nivel de profesionales y servicios de calidad mundial. De ello he sido testigo de primera fila fruto de dos experiencias recientes que quisiera compartir.
Mi esposo Antonio, quien en diciembre del año pasado fue arrollado por un tráiler mientras practicaba el ciclismo, fue operado en el Hospital Clínica Bíblica por un extraordinario equipo de ortopedistas liderado por Víctor Alvarez Murillo, quien fue apoyado por los doctores Ernesto Pérez, Alexander Valverde y Roberto Blandón.
A ellos se suman, la excelente y amorosa dedicación de todas y cada una de las personas del Hospital que a lo largo de un difícil camino nos acompañaron como verdaderos ángeles terrenales.
Igualmente importante en la extraordinaria recuperación de Antonio, además de su optimismo y férrea disciplina, fueron los programas de terapia y rehabilitación aplicados por la Licda. Nazareth González y su grupo de terapeutas.
La semana pasada tuvimos la oportunidad de ser atendidos en la Clínica Mayo en Arizona, en la sección de medicina deportiva. Es difícil de plasmar en este pequeño artículo nuestro sentimiento de orgullo al escuchar a diversos especialistas expresándose tan bien de los servicios médicos que se le brindaron.
El especialista en pelvis, refiriéndose a la cirugía, manifestó que no podía garantizarnos que en la Mayo hubiésemos obtenido un resultado mejor. La especialista en rehabilitación se impresionó por la extraordinaria recuperación en término de calidad y tiempo, que atribuyó a un sobresaliente y bien planificado programa de terapias, a tal punto que consideró innecesario que recibiera en la Mayo tratamiento.
Por último, el especialista en muñecas, quien luego de varias pruebas de flexibilidad y fuerza y análisis de radiografías, nos hizo incluso el jocoso regaño de por qué estábamos ahí. Nuestra respuesta no se hizo de esperar: “Precisamente para escuchar eso.”
El segundo caso, se trata de una persona muy cercana a quien los médicos del Calderón Guardia le detectaron una seria dolencia cardiaca que ameritaría una compleja operación a corazón abierto.
Gracias a la pericia y excelencia del equipo médico del Hospital la operación resultó todo un éxito. Cabe destacar el alto profesionalismo de las juntas médicas para planificar la operación y el nivel de actualización de los profesionales que lo atendieron.
Como costarricense es motivo de orgullo que, ante dos situaciones que hubiera preferido no tener que vivir, estas se hicieran más llevaderas gracias a la buena preparación y la calidad humana de los profesionales de la salud en Costa Rica.

Nuria Marín