“Los edificios más importantes de la ciudad eran las iglesias y los que albergaban a las oficinas de gobierno, que eran maltrechas. La Corte funcionaba en alguna casa de adobe encalado, piso de ladrillo rojo, ventanas de barrotes de madera, ornamentadas con estrías diseñadas a escoplo. En esta sala, vientre de nuestro Poder Judicial, el moblaje no pasaría de ser dos o tres escaños, bruñidos por el largo uso, una mesa de pesadas patas, algunas butacas de cuero curtido y unos pocos libros esparcidos en la gran mesa” (o cit)