Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

Enviar
Miércoles 8 Junio, 2011


PIZARRON
La lucha contra las drogas no termina


El pasado fin de semana en El Salvador se reunieron los países de Centroamérica para presentar un plan regional de seguridad, con la intención de que sea conocido en la reunión de Organización de los Estados Americanos que se llevará a cabo en Guatemala a finales de este mes. La estrategia presentada tiene 21 proyectos que requieren casi mil millones de dólares para su ejecución.
En la reunión se señaló Centroamérica como la región más violenta del mundo, superada solo por zonas de guerra.
El presidente de Guatemala, Alvaro Colom, consideró que este plan había llegado tarde. La Presidenta de Costa Rica reconoció que el 90% de la cocaína, sin considerar otras drogas, que se producen en América del Sur, pasa por Centroamérica hacia el norte, México, Estados Unidos y Europa.
La Comisión Global de Políticas sobre Drogas ha recomendado descriminalizar a los consumidores regulando el uso de sustancias como la marihuana. Brasil, México y Colombia son partidarios de esta tesis. Costa Rica y Guatemala rechazan la idea de legalizar drogas suaves para mitigar la violencia. Para doña Laura esto significaría que los narcotraficantes se concentren en obtener ganancias de las drogas duras.
Costa Rica tiene legislación relacionada con el control de drogas y estupefacientes en general. Incluso se han firmado acuerdos con Chile en 1995, con Colombia en 1995, la Convención Unica sobre Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas de 1961, la Convención sobre Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas de 1990. También la Ley sobre estupefacientes, sustancias psicotrópicas, drogas de uso no autorizado, actividades conexas, legitimación de capitales y financiamiento al terrorismo de 1998 y el Reglamento General a esta ley en 2004.
En 2001 ya se había hecho una reforma integral a esta ley y en 2009 se le cambió de nombre por el actual. A este conjunto de normas se suma La Ley General de Salud.
No es exagerado decir que cualquier costarricense sabe qué personas o quiénes, de su entorno familiar, amistad, de barrio, ambiente social, profesional, académico o laboral consumen, y qué drogas consumen.
Y, también saben en qué casas, sitios o locales las distribuyen o venden, además de que hay droga exprés, que se consigue en motocicleta o carro a domicilio, fiesta o sitio que se solicite.
En algunos pueblos y ciudades incluso hay sitios públicos reconocidos, hasta por las propias autoridades, de esta distribución y de quiénes están apostados permanentemente vendiéndola, a vista y paciencia de esas autoridades. En las cárceles entra la droga con tolerancia administrativa para evitar motines.
Así, hay corresponsabilidad de los gobiernos de los países consumidores, porque, como dijo el presidente Colom, el narcotráfico compra todo, hasta autoridades de gobierno.
En Costa Rica una vez se investigó esta situación y se llegó a indicar a la autoridad superior sin nombre y apellidos, pero rumorándose quién era.
En otra ocasión un diputado, que luego fue detenido por estos delitos, llegó casi a ser electo presidente del Poder Legislativo.
Los diputados por ley llegaron a legislar, según entiendo, que ciertas cantidades de droga podían justificarse de uso personal, sin que esto produzca castigo penal, situación que obviamente facilita, tolera y ampara los tres aspectos claves del negocio de las drogas, la producción, distribución y consumo, porque la droga no cae como maná del cielo, personas la producen, la comercializan y distribuyen y existen los compradores.

Vladimir de la Cruz