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La gastronomía

Hablemos de definiciones, pues hoy en día existe un mar de ellas que nos confunden. Gastronomía, palabra derivada del término griego “Gaster”, que equivale a vientre o estómago, unida también a la igualmente griega “Gnomos” (ley). Gastronomía: Leyes o arte del vientre y el comer, este sentido podríamos decir se le asignó desde el siglo XIX.
En un segmento de “Les Femmes du Troisième Millénaire”, se dedica a definiciones que compartimos, entre ellas gastrónomo, o sea experto en la buena mesa. Gastromanía, que no es más que la obsesión por los placeres del buen comer. Gastronómada, neologismo inventado por Curnonsky (Príncipe de la Gastronomía), que se aplica al gastrónomo viajero, ese que une al placer del viaje, el descubrimiento de nuevos platos. Gastronauta, que designa al gastrónomo explorador. Gastrósofo, aquel que se comporta como una especie de “filósofo” discreto, prudente y entendido, con un alto refinamiento a la hora de seleccionar manjares y bebidas. Gastrotecnia, la ciencia de la buena cocina.
El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, define gastronomía como el arte de preparar una buena comida; sin embargo, sentimos un tanto equívoca esta definición (¡de acuerdo!), ya que pareciera más bien, definir el concepto de culinaria.
Por ello, nos sumamos absolutamente a lo planteado por Brillat-Savarin, cuando expresa que “el verdadero gastrónomo, aun cuando estime altamente las producciones más refinadas de la culinaria, solo las usa para su propio deleite, con moderación y buscando para sus comidas cotidianas las preparaciones más sencillas, que son, por otra parte, las más difíciles de realizar en plena perfección. Sin ser un practicante, el gastrónomo conoce suficientemente los métodos para juzgar un plato, y discernir con suficiente aproximación los ingredientes que lo componen.
¡Buen provecho y hasta la próxima semana!

ALFREDO ECHEVERRIA
Director Ejecutivo Grupo HRS
[email protected]

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