Macarena Barahona

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Sábado 30 Julio, 2011



Yolanda Oreamuno, en su rápida vida intelectual, habló de un país que deseamos todavía, como muchos también de su generación de un ser costarricense, auténtico, solidario, justo (…) habló, escribió abonando los caminos de la inteligencia y la libertad

Cantera
La escritora Yolanda Oreamuno

Yolanda Oreamuno nos irradia, aún hoy, por su inteligencia libre y honesta; dejó la huella de una personalidad de mujer que se sabe más bella y más lista que las y los demás; se guio a sí misma en sus aciertos y desaciertos.
En medio de esta tierra de envidias e hipocresías (no dudo sea diferente en Guatemala o México), pueblos patriarcales y de doble moral, donde las mujeres tenían los límites de sus cercas marcados, y donde ellas auxiliaban en la tarea de vigilarse unas a las otras, señalando y delatando a la que osaba salir de los establos (¡no hemos cambiado gran cosa!).
Yolanda osó salir de los límites, decir que la democracia era un juguete, que la belleza era relativa, que mentimos y escondemos la miseria, negamos a los compatriotas indígenas, a los afro caribeños, para creernos más blancos que toda Centroamérica.
Amó a sus compañeros, a su hijo, las leyes de entonces la castigaron. Enfermó de cáncer cuán común es el cáncer para las mujeres que arrastran dolores, emigró a México, donde nunca le han negado a nadie su hermosa tierra y su cultura.
Ella, en su rápida vida intelectual, habló de un país que deseamos todavía como muchos también de su generación de un ser costarricense, auténtico, solidario, justo; para que en este pequeño país se acabe la hipocresía económica, la hipocresía política y la miseria cultural; habló, escribió abonando los caminos de la inteligencia y la libertad.
Nada más libre que su producción narrativa. Cuando la moda del costumbrismo y el realismo social florecía, Yolanda Oreamuno buscó nuevos caminos, otro estilo, tal vez más universal, más intimista, más sicológico.
Vivió en la primera mitad del siglo las profundidades de la angustia del hombre moderno. Su vida inició en la Primera Guerra Mundial, su juventud en la Segunda Guerra Mundial, sus amigos y familiares sufrieron la Guerra civil de 1948, la intervención de Estados Unidos en su Guatemala.
Una vida llena de violencia, existencialismo, creatividad, movimientos artísticos de vanguardia, destrucción y sufrimiento. Una época en busca de autenticidad, nuevas éticas para las mayorías y significados amplios para la libertad y la honestidad.
Así como esta escritora conmueve aún por las imágenes de su belleza física, creo que los nuevos lectores de la juventud costarricense, podrán admirar también su talento, su creación literaria, su valentía y honestidad por procurarse una vida fiel a sí misma.

Macarena Barahona