Leiner Vargas

Leiner Vargas

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Martes 25 Marzo, 2014

El empleo público está claramente saturado y el diferencial de productividad en las actividades económicas hace que gran parte de los nuevos empleos sean de menor calidad


Reflexiones

La economía en el futuro gobierno
(parte II)

Si bien el desempleo disminuyó en el último trimestre de 2013 al 8,3% de la Población Económicamente Activa, aumentando significativamente el empleo femenino en zonas urbanas, tal como se reporta en la última encuesta del INEC, la situación económica enfrentará en este campo, sustantivos retos en la futura administración.
Es esencialmente el tema de la calidad del empleo y la creciente desigualdad en los salarios lo que llama particularmente la atención. El empleo público se encuentra claramente saturado o al tope, y el diferencial de productividad en las actividades económicas hace que gran parte de los nuevos empleos sean de menor calidad, ya sea por ser menos estables o por estar asociados a actividades no formales o de alta temporalidad.
Es imposible mejorar el empleo sin atender el tema de la competitividad y muy en particular, los diferenciales de productividad entre las actividades económicas del país. Claramente el empleo agrícola y el de las actividades comerciales e industriales para el mercado local tienen una baja productividad en comparación con los empleos destacados en actividades ligadas al comercio exterior, sobre todo en los nuevos servicios ligados a las cadenas de valor globales.
Enfrentar adecuadamente la modernización de la producción local pasa por mejorar las cadenas de valor e incrementar el valor agregado nacional, para lo cual la política productiva y tecnológica del país debe renovarse. Empero, no se puede pretender disminuir el impulso alcanzado en la producción para el mercado externo, se debe procurar articular e integrar de mejor manera las cadenas de valor y fortalecer la productividad en las pymes a fin de lograr mayor éxito.
El empleo y la producción requieren un Estado más activo en lo productivo y menos un obstáculo en el accionar del sector privado.
Se vuelve esencial el contar con menos trámites y más expeditos, fortalecer los mecanismos de inversión pública en caminos, carreteras, puertos y aeropuertos; así como generar electricidad a menor precio y de mayor calidad para destinarla hacia la producción.
Siendo el ecosistema productivo el sustento del equivalente ecosistema social, la reducción a largo plazo de la desigualdad y de la pobreza no será posible sin un aumento en la productividad que sostenga los márgenes de bienestar e incremente el valor de nuestra producción en el agregado. Todo lo anterior pasa por sostener el equilibrio macroeconómico a corto plazo, que sin duda requiere una responsable y urgente solución al problema fiscal.

Leiner Vargas Alfaro
www.leinervargas.com