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Lunes, 12 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


La dictadura

| Jueves 11 marzo, 2010



La dictadura


La dictadura ni dialoga, ni negocia; impone y exige; irrespeta y avasalla; es mediocre y desprecia el conocimiento impulsando la mediocridad y la violencia; admira la esclavitud y el servilismo; impulsa la descalificación de sus enemigos y su desprestigio, miente y abusa para lograrlo; convierte en desconfianza e inseguridad todo lo que propone; desarrolla la indiferencia y promueve la burla a los que se le oponen; en fin, tiene como objetivo la satisfacción personal sin ningún respeto para la ciudadanía; es depredadora del ser humano; tiene como norma operativa que el fin justifica los medios.
En el mundo actual este proceder se ha hecho claro en los terroristas, dictadores mediáticos de nuevo cuño, en los traficantes de armas, drogas y seres humanos que tienen facilidades dadas por los gobernantes mediocres, cobardes y permisivos que, abonando el terreno en todo el mundo, han promocionando así el crecimiento de estas destructivas lacras.
Mezcla de cobardía, mezcla de ignorancia, mezcla de lentitud e indecisión al actuar, los gobernantes han prostituido en muchos lugares del mundo el sagrado mandato de ser líderes, conductores, educadores de sus pueblos y han terminado en una babel de pensamientos, acciones, filosofías, ideologías, que han llevado al mundo actual al extremo de la violencia y destrucción que estamos viviendo y palpando en gran cantidad de naciones y pueblos.
Costa Rica, por una razón de decisión de sus ciudadanos está caminando más lentamente hacia esa modalidad que ha invadido al mundo y que bajo excusas y razones democráticas, se ha afincado en muchas naciones del continente americano.
Las modas económicas, usando como excusa las enormes ventajas del libre mercado y de la economía por la libre, han colaborado como herramienta de punta, para la implantación de la dictadura como razón de ser de los gobernantes, quienes se han aprovechado de la gran ignorancia que la mayoría de los habitantes del planeta tenemos en relación a las teorías y prácticas económicas que no van en el sentido del fortalecimiento del bien común.
Basado en lo anterior, practicantes de las viejas dictaduras de derechas o izquierdas, aprovechándose de los daños que la inutilidad y abuso de “gobernantes democráticos” han causado en muchas naciones, han implantado un régimen de miedo y violencia, de proporciones tan extremas como nunca la humanidad lo había sufrido.
Las acciones en Limón y la destrucción de la infraestructura en nuestro país obedece al ejemplo más claro de la indolencia y la falta de visión y responsabilidad, de las autoridades garantes del tema, que cercenando las iniciativas, impidiendo la financiación y ejecución de las soluciones, han obligado a las organizaciones encargadas de estos menesteres a adoptar soluciones extranjeras, inadaptadas y destructivas, para la democracia, la justicia y la solidaridad propias de Costa Rica, impidiendo el establecimiento de mesas de negociaciones acordes al fortalecimiento del bien común.
O el rumbo y la actitud se corrigen para administrar eficazmente lo que somos, o tendremos dolorosas consecuencia como producto de la demanda de la ciudadanía que cada día exige con más fortaleza que se cumpla con las obligaciones que han adquirido los administradores públicos de turno.

Juan Fco. Montealegre Martín
Ingeniero