Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 10 Junio, 2011


La Costa Rica que pocos ven


Costa Rica es un país magnífico, lleno de bendiciones, oportunidades, riquezas. Prueba de ello es la cantidad de extranjeros que deciden vivir en esta tierra.
A pesar de los problemas internos, muchos por insensatas corrientes, otros de propia responsabilidad, somos refugio de paz, no conocemos lo que es un tanque, ni un misil, ni escuchamos el espantoso ruido de las bombas, el amargo llanto de la guerra.
Somos verdaderamente ricos, estamos rodeados de una explosión de fauna; por cualquier rincón surge la vida, las semillas crecen en cualquier lugar, extendemos la mano y cosechamos los frutos de nuestras fértiles tierras.
Nuestro pueblo ha sido privilegiado, no nos han faltado en ninguna generación desde la fundación como República, pensadores, escritores, poetas, músicos, escultores, artistas, quienes nos han enriquecido en la forma de ver nuestro mundo.
El talento costarricense ha llegado al espacio, ha desarrollado curas para enfermedades, ha destacado en el deporte olímpico y ha deleitado en los mejores teatros y escenarios del mundo; más importante aún, ha llevado paz a nuestros vecinos.
Hemos logrado dar largas expectativas de vida a nuestros ciudadanos, al igual que reducir significativamente la muerte de los recién nacidos.
No tenemos casi nada que envidiar a los adelantos médicos en otras partes del orbe, en nuestros hospitales públicos se realizan complejas y costosas cirugías que prolongan la vida a muchos, incluyendo a aquellos de escasos recursos.
Somos de los pocos países que tienen una tasa de migración negativa; es decir, son más los que vienen a nuestras tierras que quienes deciden vivir fuera.
El trabajo de los costarricenses cada día atrae más empresas extranjeras, las cuales aprovechan su educación para diseñar productos de alta tecnología.
En el país han surgido empresarios solidarios, responsables con sus comunidades, con el bienestar de sus empleados y han creado marcas que han conquistado la región.
Estas son tan solo algunas de las tantas razones que tenemos para no caer en el pesimismo y la desesperación, en la cizaña que se siembra, en el temor que busca manipular y paralizar a nuestra sociedad.
Tenemos problemas, pero también grandes logros, y por ello al igual que en el pasado debemos enfrentarlos con determinación, humildad, esfuerzo y deseos de ser mejores.

Luis Alberto Muñoz