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La calidad, no solo de los productos sino de quien los ofrece, en la lucha por capturar la atención de los consumidores, puede marcar una diferencia

La calidad del vendedor

Pareciera darse un interesante proceso de evolución del consumidor costarricense que sería deseable se dirija hacia uno mejor informado, capaz de elegir con acierto de acuerdo con sus gustos y condiciones y mantener por lo tanto un interesante juego de competencia.
El ingreso al país de empresas del exterior debido a los procesos de globalización, entre ellas, tiendas para ventas al detalle, modificó el anterior escenario al que, en esta materia, estaba acostumbrado el consumidor nacional.
El espectro de tiendas a las que estaba habituada la gente en un país pequeño como este, se amplió con la llegada de las del exterior y con productos procedentes de todo el mundo. Ya era posible adquirir aquí ciertos bienes de afuera sin que mediara un viaje para esas compras.
A este proceso se sumó de repente el fenómeno originado por la crisis económica, que añadió nuevos factores a las decisiones de compra de los costarricenses. Hizo su aparición una mayor prudencia y cuidado al seleccionar productos y entró más en juego el análisis del costo beneficio y la conciencia del valor del ahorro.
La suma de los dos fenómenos, comercio global y crisis económica, pareciera haber desencadenado un proceso de evolución en los consumidores nacionales, que a su vez mueve a mayor competencia al sector.
Como lo destaca una publicación de este medio ayer el mercado “retail” (detallista) se calienta y las tiendas por departamentos buscan nuevas estrategias en su afán de llamar la atención de los compradores.
Algunas van destinadas a que estos decidan hacer más compras en un solo lugar al contar con amplia oferta en un mismo establecimiento. Otros, por el contrario, se han especializado en algún tipo de mercadería o para cierto grupo de población desplegando en su área un extenso abanico de atracciones.
Sin embargo, por el momento al menos, se advierte, como lo indica la nota mencionada, que se da un cierto traslape en algunos casos entre la oferta de la tienda por departamentos y los establecimientos especializados.
En estos casos, quizás la diferencia pudiera definirla el tipo de atención al cliente, es decir, la calidad, no solo de los productos sino de quien los ofrece. Un aspecto que, no dudamos, debe ser parte de los análisis que hoy se hacen para acertar con novedosas estrategias destinadas a capturar compradores.
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