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COLUMNISTAS


La cacería del rey Juan Carlos Borbón

Macarena Barahona [email protected] | Sábado 21 abril, 2012



Cantera
La cacería del rey Juan Carlos Borbón

Para los y las costarricenses ser súbdito nunca ha sido parte de una historia personal, y desde nuestra independencia del Reino de España hemos gozado de una libertad que cada día ha sido conquistada y ampliada por nuestros ancestros.
La igualdad entre los habitantes de nuestra nación, ha sido conquistada y defendida. El que quiso hacer Palacio en vez de casa Presidencial, le fue mal. Desde 1821 nadie ha sido súbdito de nadie.
Esta no ha sido la condición general para los ciudadanos de España, que después de la dictadura de Francisco Franco; las fuerzas políticas mayoritarias han fortalecido una arcaica monarquía, como extraño sostén de los pactos políticos, que mantienen unido el sistema parlamentario, político y democrático.
Los partidos políticos y las fuerzas sociales no han luchado por la amplitud de horizontes, por fortalecer un sistema moderno de democracia y de república.
Han pasado de ser ciudadanos de una República que fue destruida por golpistas militares liderados por Franco y que condujo a una cruenta guerra civil, y de vivir sin democracia cuarenta años, a la democracia política.
Democracia política que parece encogerse, al aumentar la arrogancia arcaica de un Rey cazador de vidas de animales protegidas y despilfarrador. Monarquía protegida en esos extraños pactos de medios de comunicación, Casa Real y políticos.
Democracia política que debilita a todo un sistema de aparentes libertades ciudadanas que siguen siendo súbditas de secretos y movidas más allá de la apariencia de pactos políticos.
¿Por qué la sociedad española, que encara con arrojo y dignidad los desaciertos políticos de su crisis económica, donde a las espaldas y futuros de la clase trabajadora y sus hijos es recostada las grandes deudas, no se insubordina?
¿Por qué no encara a los políticos de estado que no han sabido cobrar a la clase adinerada, a los amorales banqueros y a los grupos de farsantes inversores y sin escrúpulos, deudores millonarios, piratas y ladrones antiguos, inversores fantasmas que también vuelven a llegar a nuestras costas? ¿Por qué la sociedad española no se insubordina?
La Republica española debe ser de todos los ciudadanos, libres, no siervos.
¿Por qué los españoles se quedan rezagados en los regímenes democráticos, que bajo sus costas tumban reyezuelos y aún más antiguas monarquías?
¿Donde habrá una primavera que revuelque La Plaza del Sol de este a oeste, y de norte a sur, dejando atrás el ver a Africa como un safari privado del coto ilegítimo y a sus conciudadanos como súbditos retrasados que con un perdón se satisface?
¿Y quien le pide perdón a la dignidad de un elefante sacrificado?

Macarena Barahona