Leopoldo Barrionuevo

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Sábado 8 Mayo, 2010


ELOGIOS
La bronca


En 1970 se hizo famosa en Argentina “La marcha de la bronca” y pronto recorrió el continente. Para mí es uno de los vocablos más antiguos que utilicé y del que tengo memoria porque mi barrio no era muy tranquilo y se armaban broncas a menudo, pero si bien la RAE acepta “bronco” como un tipo malgeniado, tosco, áspero, también recibe de México el sentido de caballo sin domar y como al pasar, se inclina por disputa ruidosa, pendencia, enfado, litigio, pleito, rencor, odio, rabia y no hablemos de lo que es tenerle bronca a alguien o armar una bronca.
El origen no tiene importancia, del latín vulgar parece ser un objeto puntiagudo derivado de un tronco o algo así, pero me declaro en rebeldía y me da mucha bronca que no sea tan claro su origen y que además, tenga tantas aristas ya que su pronunciación, con cara de enfado y boca dispuesta a reventar cuando la pronunciamos de dientes apretados y gesto amenazante, da una magnitud de enojo mucho más significativa que ira, por ejemplo, rabia o los otros sinónimos carentes de fuerza expresiva para pronunciarlos, como riña o contienda, enojo, tan frágiles que parecen revolcarse en la reconciliación antes del despelote, o sea alboroto, confusión, lío, desorden.
Incluso en el Río de la Plata hay un término que se le aproxima por su fuerza expresiva, “Quilombo” que en realidad es de origen afro y significa aldea lejana pero al pasar al portugués representó al lenocinio o prostíbulo y aunque muchos lo dicen y del mismo modo que pueden expresar que “se armó la bronca” no imaginan siquiera ya la relación del término con esos sitios burdeleros.
Los barra bravas arman la bronca porque sí, aunque el objetivo sea crear el caos y aprovechar para el descuidismo y el robo; algunos manifestantes tiran la bronca para crear condiciones de saqueo, otros lloran de bronca, las nuevas multas de tránsito me dan mucha bronca, mi hermano me hace broncar a menudo y me pone broncoso.
El tico ve con molestia al individuo que se queja a gritos y al que tira la bronca fuera de tono lo tilda de pachuco.
Lo que pensaba decir cuando empecé es que yo era un tipo muy embroncado y a menudo reventaba y si estaba con mis hijos, se me alejaban como cuerpo a la jeringa y siempre me quedaba mal, molesto conmigo, arrepentido y sintiendo la bronca original pero contra mí mismo y lo que no sé es si esta nueva actitud de calma y decirse “suave” a la tica que es mucho más agradable para mí, se debe a la madurez o al haber aprendido que antes a lo sumo salías con una camisa rota, un poco de sangre en la nariz, un ojo saprissista y hoy, por cualquier insignificante motivo dejás la vida ante cualquier patán que saca un arma y te desparrama en un pinche atraco callejero y la bronca… se va con tu vida por los senderos de la recordación y pensás que antes sacabas la cara a lo macho y ahora… macho menos te vas a baraja en cualquier mano de póquer.

Leopoldo Barrionuevo
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